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10 de Junio de 2008
Anoche se hizo pública la decisión del dirigente nacional del PAN
Germán Martínez Cázares de remover de la coordinación de los senadores panistas
al actual presidente de la mesa directiva del Senado Santiago Creel Miranda.
Es cierto que los estatutos del
Partido Acción Nacional depositan en el dirigente nacional del partido la
facultad de designar y, claro, de reemplazar a los coordinadores de las
bancadas en el Congreso.
Eso, sin embargo, no le quita
lo sorpresivo a la decisión de Martínez Cázares.
Sorpresivo no sólo para la
opinión informada, también para los senadores del PAN, sorprendidos por esa
decisión.
Seguramente el senador Santiago
Creel siempre supo que sobre él y sobre el coordinador de los diputados
panistas Héctor Larios pendía la amenaza de ser relevados en las
coordinaciones.
Después de todo ellos fueron
designados coordinadores por el antecesor de Martínez Cázares, el duranguense
Manuel Espino. Para Martínez Cázares y para el panista Felipe Calderón eran
herencia foxista.
Sin embargo pasó el tiempo y
ahí siguieron.
Como es común en estos casos,
sobre las razones del relevo intempestivo de Creel se manejan mil versiones.
Ahora habrá que esperar cuál es
el futuro del coordinador de los diputados panistas Héctor Larios. Esa es otra
historia
Como sea, las verdaderas
razones detrás del relevo de Creel nunca las conoceremos.
Esas cosas casi nunca trascienden.
A menos que alguno de los protagonistas
de esta historia decida contarlas.
O hasta que dentro de ocho o
diez años Felipe Calderón escriba sus memorias.
Pero también entonces será una
versión, la versión calderonista.
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