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24 de Junio de 2008
Hace algunos años se incendió
una discoteca en la delegación Cuauhtémoc de la ciudad de México.
Perecieron 20 personas.
Hubo gran escándalo. De todo,
escándalo social y escándalo político.
Al final de cuentas nada pasó.
Dicen que se reformaron reglamentos. Lástima porque tal parece que los nuevos
reglamentos han sido inútiles.
El asunto, tristemente, causará
un nuevo pleito político. Tantas acusaciones van y vienen que la verdad empieza
a desvanecerse.
Y hay tantas versiones de lo
ocurrido que tiene razón el periodista Jairo Calixto Albarrán en lo escrito
esta mañana. Dice que en el caso de la tragedia de la News Divine en
Azcapotzalco, todos son culpables. Pero al final sólo unos cuantos tarugos irán
a la cárcel.
Y mientras la opinión nacional
se conmueve y se sacude con la tragedia que mató a tantos jovencitos, muchos se
posicionan para capitalizarla políticamente.
A los políticos de todos los
partidos no les importan la corrupción y la violencia que amenazan convertirse
en normalidad. Sólo importa el avance de sus agendas personales.
Quizá, como dice Jairo Calixto
Albarrán, la tragedia del antro News Divine terminará con unos pocos tarugos en
la cárcel.
Pues nadie actúa contra la
descomposición social que gradualmente corroe a México, una descomposición social provocada por la
corrupción que lo mismo ampara el funcionamiento de antros que solapa las
actividades de la delincuencia organizada.
Impedir la descomposición
social de la sociedad debiera ser prioridad en la agenda de la Nación.
Pero en esta democracia sólo
cuentan las agendas personales, no la de la Nación.
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