|
8 de Julio de 2008
Poca atención recibió la información que ayer
diste acerca de la confiscación de las remesas de los indocumentados a México
que realiza el gobierno del Estado de Arizona.
Amparado en el fallo de un tribunal, el procurador general de Arizona ha
confiscado hasta ahora 200 mil dólares de remesas destinadas a mexicanos
residentes en el norte de Sonora.
Es la
realidad que viven y vivirán cuando menos en los próximos doce meses los
indocumentados mexicanos.
En
varios estados, como New Jersey, los gobernadores persiguen a indocumentados,
como parte de una estrategia electoral que los hace chivos expiatorios de la
actual crisis económica norteamericana, crisis que ha causado gran desempleo.
Unos
dirán que se trata de políticos republicanos, como la señora Napolitano,
gobernadora de Arizona. Pues que esperen a lo que haga el demócrata Barack
Obama si llega a la Casa Blanca.
Obama
necesita el voto de los trabajadores que se llevó la señora Clinton. Y se ha
comprometido a impedir que los trabajos de los norteamericanos sean exportados
a México, o sea menos empleos para mexicanos en México. O sea, revisar el TLC.
Cualquiera de las dos políticas, pondrá en aprietos al gobierno del
Presidente Calderón.
La
mejor defensa sería un intenso cabildeo del gobierno mexicano entre los grupos
empresariales norteamericanos que se benefician de la mano de obra de los
indocumentados y de tener filiales en México.
Ellos
los empresarios si pueden presionar a la Casa Blanca y al Congreso.
Y
ayudar a defender a los indocumentados y a los empleos creados por los acuerdos
comerciales.
|