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18 de Agosto de 2008
La
prueba a que fueron sometidos algunos miles de profesores y profesoras,
aspirantes a ocupar nuevas plazas en el sistema educativo nacional dio como
resultado que una impresionante mayoría de ellos no pasaron la prueba.
Algunos dicen que varias preguntas del cuestionario poco tenían que ver
con la tarea pedagógica.
No lo
se.
Hace
unos días, dos mil escuelas de California, que tienen que mantener un nivel
educativo para recibir fondos federales, se quejaron que de un año para otro el
gobierno federal había elevado los estándares a cumplir. Y que eso las había
hecho fallar en la evaluación federal.
Y me
pregunto, Joaquín, si la prueba que no pasaron muchos profesores y profesoras
se basó en lo que se les enseña en las escuelas normales, sino en esa cosa
llamada llaman estándares internacionales, si la prueba no se basó en los
programas de las escuelas normales, pues entonces es una trampa.
Hasta
hoy reconoce la SEP que deben revisarse
los programas de las escuelas normales, esas escuelas donde enseñan a los
profesores. Y si sus programas no corresponden a esos dizque estándares
internacionales, la sorpresa es que algunos profesoras hayan aprobado la prueba.
No
digo que el sistema educativo esté muy bien, tampoco los profesores y
profesoras no deban actualizar sus conocimientos. Lo que digo, Joaquín, es que
las evaluaciones deben tener un origen, y también una finalidad. Son el
diagnóstico previo al tratamiento para curar una enfermedad.
Hasta
ahora, no la hemos llevado en diagnósticos educativos.
No
tiene para cuando empezar el tratamiento.
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