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23 de Septiembre de 2008
Hoy
se cumplen 43 años del asalto al cuartel de Madera, Chihuahua.
A
poco nació la Liga “23 de Septiembre”, a partir de la cual se formaron las
guerrillas que durante casi 10 años enfrentaron al Estado Mexicano.
Una
efeméride, Joaquín, que da para mucho. Que lo digan tantos que han usufructuado
la franquicia de aquellas guerrillas y la franquicia del 68.
Aquella mañana del 23 de septiembre, en Madera había conmoción, pues
aunque sabían de reciente enfrentamientos de un grupo de jóvenes armados con
policías judiciales, estaban consternados por los jóvenes muertos en el ataque
al cuartel.
Conté
entonces como el gobernador de Chihuahua impidió que el cura del pueblo
acudiera al cementerio donde se sepultaron los cuerpos de los jóvenes que
perecieron.
No
obstante, pronto prácticamente desterró de la sierra a uno de los caciques,
cuyos abusos habían sembrado el descontento.
Fue
el principio, Joaquín, repito, de una batalla que incorporó a muchos jóvenes
que fueron arrebatados por el entusiasmo contagiado por la aureola de
romanticismo con que se rodeó a la Revolución Cubana, pero especialmente a la
figura de Ernesto “Ché” Guevara.
Ese
era el eje de las luchas guerrilleras de los sesenta y los setenta del siglo
pasado, Joaquín, la doctrina de la Revolución Cubana. La versión castrista de
democracia.
Pero
el país ha cambiado. Para empezar, quienes vimos aquel 23 de septiembre de
1965, Joaquín, nos hemos hecho viejos.
Sólo
algunos, tercos y obcecados, se niegan a reconocer que México ya no es el
mismo.
En
fin, todo sea por la franquicia.
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