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25 de Septiembre de 2008
Cuando la profesora Elba Esther Gordillo y la Secretaria de Educación
Pública Josefina Vázquez Mota firmaron el documento de la Alianza por la
Educación se crearon grandes expectativas sobre la posibilidad de eliminar
cuando menos la venta de plazas en el magisterio.
Al
poco tiempo empezaron las protestas y luego se paralizaron actividades en las
escuelas.
La
oposición a la alianza más belicosa es de los profesores de Morelos. Están en
huelga y no ha empezado el ciclo escolar en todo el Estado.
En el
papel, y en los medios, suena razonable la decisión de las autoridades
educativas de someter a todos los
profesores a exámenes de capacidad.
Pero
lo que a las autoridades les suena razonable, a los profesores les parece
intransigencia.
La
SEP y el gobierno de Morelos quizá ganen la batalla de la opinión pública, pero
eso no resuelve el conflicto.
Si es
un conflicto político hay que atenderlo con las armas de la política y la
negociación.
El
discurso de la SEP y el gobierno del Estado es que no cederán en el principio
de la alianza educativa. Los profesores no ceden en sus exigencias.
Pienso que todavía hay espacio para las negociaciones, quizá hay manera
de matizar el tema de las plazas magisteriales. Pero hay que negociar con ánimo
de resolver el conflicto.
Hace
dos años, la intransigencia magisterial y el cerrado principio de autoridad
provocaron en Oaxaca un violento levantamiento, del que todavía no se reponen
los oaxaqueños.
Aún es tiempo de no repetir en Morelos la
trágica experiencia oaxaqueña.
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