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26 de Septiembre de 2008
Ayer,
el gobierno federal expropió la Mutual Washington, en lo que ya es la más
grande quiebra bancaria en la historia norteamericana.
Y la
famosa Morgan Stanley sufre lo que llaman una corrida en una de sus divisiones
de fondos de inversión. En pocos días han retirado los inversionistas miles de
millones de dólares.
Estados Unidos está, Joaquín, al borde de una depresión tan devastadora
como la de 1929.
Pero
en Washington los legisladores, políticos al fin. Discuten sobre ideología del
libre mercado y tratan de que el adversario cargue con la culpa de la crisis y
con la responsabilidad del norteamericano Fobaproa que costará 700 mil millones
de dólares.
La
discusión es tan enconada, Joaquín, que el plan de rescate propuesto por el
republicano Presidente Bush muchos republicanos lo califican como un programa
socialista.
Maniobras para ganar ventaja en las elecciones del 4 de noviembre.
Y
luego nos quejamos de que nuestros políticos anteponen sus agendas personales y
de partido a los intereses de la Nación.
Como
sea, Joaquín, como la crisis económica sería global, el mundo contiene la
respiración en espera de que Washington encuentre una salida. A nosotros en
México sólo nos queda ser espectadores pasivos. Y abrocharnos los cinturones.
Si
una recesión norteamericana sería perjudicial para México, una depresión
obligaría a reconsiderar todas las premisas de la política económica nacional.
Sólo
un ejemplo. Si hubiera una depresión en Estados Unidos, empezaría una activa
deportación de indocumentados.
¿Cómo
haría México para emplear a miles de mexicanos que fueran deportados?
Una
pesadilla, Joaquín.
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