Parecen decirles "¡Aguántense!

  El encuentro del obispo de Chilpancingo don Salvador Rangel con sicarios de las bandas criminales de la sierra de Guerrero ha levantado mucha polvareda, Joaquín, pero ha revelado una situación para la cual no parecen tener una solución ninguno de los candidatos a la Presidencia de la República.

  La comunidad de Pueblo Viejo, por la cual intercedió el obispo ante las bandas criminales, tiene apenas poco más de mil habitantes. Se ubica en zona estratégica para sacar de los plantíos de la sierra la goma de opio que luego será la heroína exportable a Estados Unidos.

  Estas minúsculas comunidades, dispersas, aisladas, no sólo están en Guerrero. Hay en Sinaloa, Chihuahua, Veracruz y en toda zona que sea ruta para el trasiego de drogas. Y en ellas mandan las bandas criminales.

   Minúsculas comunidades, las grandes olvidadas en los pomposos discursos de los candidatos presidenciales. Los criminales no se irán voluntariamente, hay que sacarlos.

  Pero la violencia es políticamente incorrecta. Entonces que se aguanten todos los Pueblo Viejo de la República. Y díganse a diario: aquí nos tocó vivir.