Comentario con López-Dóriga

A ver cuánto dura el romance

  Hoy terminan las campañas de 2018.

  Se ratificó lo dicho en este tu espacio allá por enero, cuando apenas empezaban las absurdas precampañas.

  Me refiero que, si hace siete meses los encuestadores, los serios, los ya conocidos, eran parias, satanizados por lo que un sector de la opinión publicada llamaba sus fracasos.

  Y, como aquí se dijo, poco a poco empezaron a ser admirados, a ser consultados a diario como los griegos consultaban el oráculo de Delfos.

  Así, como bien lo relata Carlos Loret de Mola, han pasado a ser quienes determinaron las percepciones del destino manifiesto, esas percepciones que han hecho a la dirigente nacional de Morena Yeidkcol Polenvsky a decir la barbaridad de que la elección está decidida, cuando todavía no vamos a las urnas.

  Ahora sí, lo que falta es que los encuestadores empiecen a desempeñar el rol que en el Israel bíblico desempeñaban los profetas, aquellos iluminados por Yavé, a quienes el Señor escogía para que se encargaran de ungir a quien gobernaría a los israelitas.

  A ver cuánto dura el romance con las encuestas.