Comentario con Joaquin López-Dóriga

Seguridad presidencial

  Anoche contó la señora Polimia Romana, ex jefa de las gacelas que en un tiempo escoltaron a Andrés Manuel López Obrador, que el ganador de la elección presidencial siempre ha insistido que no necesita escolta, porque a Luis Donaldo Colosio lo mataron pese a la escolta. Quizá debiera saber que Colosio rechazó la seguridad desde el inicio de su campaña. Me consta.

  Doy una muestra:

  El 3 de marzo de 1994 estuve en la gira que hizo Colosio por Ciudad Juárez. El primer evento fue en una de las colonias más alejadas y marginadas, casitas entre lomeríos de arena.

  Ahí lo rodearon unos ciento cincuenta colonos. Su única seguridad era el general Domiro parado tras el candidato y cuatro o cinco agentes que custodiaban, a 30 metros de distancia, los vehículos de la comitiva.

  Esa, lamentaba el general Domiro, no es seguridad.

  Y, quizá, licenciado López Obrador, por eso pasó lo que pasó.

  También la señora Polimia Romana le envió un mensaje que ojalá registre: “ya no se trata del licenciado López Obrador, se trata de la institución presidencial”.