Reacciones por la transcripción

  No deben sorprendernos las reacciones tan negativas ni los despropósitos en las declaraciones de políticos de la oposición a la transcripción de la charla del pasado 27 de enero entre el Presidente Enrique Peña Nieto y el mandatario norteamericano Donald Trump.

  Tampoco nos deben sorprender los juicios amargos, algunos delirantes, no las obsesiones casi patológicas de los miembros de eso que hemos llamado la cofradía “Peña no sabe nadar”.

  Escuchemos a quienes saben de lances de la diplomacia. Como el ex canciller Jorge Castañeda, quien consideró que el Presidente Peña Nieto se manejó bien en la charla con Trump.

  Deben contar los juicios de aquellos que, por encima de eventuales prejuicios a los que nadie somos ajenos, escogen que prevalezcan la inteligencia y la sensatez.

  Sobre todo, Joaquín, tengamos en cuenta que la reacción del Jefe del Estado Mexicano no puede ser la que tendría cualquiera de nosotros en una ácida charla telefónica.

  Es irresponsable el Jefe de Estado que se deja llevar por arrebatos emocionales, irresponsable porque las consecuencias no las paga él, las paga su pueblo.