Gasto corriente

  Es lugar común de los críticos advertir que las finanzas públicas están mal manejadas, porque, entre otras cosas, se aumenta mucho el llamado gasto corriente. Eso ha significado que, en aras de la salud macroeconómica, se reduce el gasto corriente.

  Aunque los asuntos financieros son parte del millón de cosas en las que soy abrumadoramente ignorante, desde mi ignorancia me pregunto si los pagos al personal de las dependencias de gobierno son considerados gasto corriente.

  Me dicen que sí, que son gasto corriente, lo cual me lleva a una consideración.

  Publica un diario declaraciones del director de la Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardias. Dice que hay más de 3 mil empresas autorizadas para manejar material radioactivo, pero que cuentan con sólo 100 inspectores para supervisarlas.

  Y me pregunto, Joaquín, en cuántas otras áreas faltan inspectores que supervisen el cumplimiento de los reglamentos legales.

  Y, desde mi ignorancia de las altas finanzas, me pregunto si es sensato recortar el gasto corriente en áreas como el manejo de material radioactivo.

  Ah, pero vivimos en tiempos de cuentachiles