Rafa Márquez

  Ayer a mediodía todos, me atrevo a decir que, sin excepción, nos asombramos al enterarnos de que el departamento del Tesoro de Estados Unidos identificó, entre otros, al futbolista Rafael Márquez como cómplice en lavado de dinero del narcotraficante Raúl Flores.

  Oficialmente se dijo que la revelación es el resultado de una investigación que durante más de un año han realizado coordinadamente las autoridades de Estados Unidos y las mexicanas.

  El gobierno estadunidense se acoge a una ley proclamada desde los tiempos del Presidente Clinton, la cual permite confiscar bienes y dinero de aquellos que puedan estar vinculados con el narcotráfico.

  Es una ley que funciona con el viejo principio de los revolucionarios mexicanos: “dispara y después viriguas”.

  Mientras, ya le congelaron sus cuentas y bienes en Estados Unidos. No sé, Enrique, si sea cierto que Rafael Márquez es culpable. Quisiera creer que no.

  Como sea, es paradójico que hoy tantos ya lo consideran culpable.

 Es paradójico, Enrique, porque hoy se celebra a San Lorenzo, aquel diácono romano que fue quemado vivo en una parrilla.