Certeza jurídica

  Por fin se aprobó la ley de seguridad interior. Hubo forcejeos, polémicas y presiones de un sector de la opinión publicada, pero por fin, después de once años de luchar contra las bandas criminales, las fuerzas armadas tienen certeza jurídica en su tarea.

  Fue un debate acalorado. Como en toda polémica, los adversarios de la ley recurrieron a argumentos exagerados, cuando no a descarados despropósitos.

  Nada raro, Joaquín, pues en una sociedad donde coexisten tantos y tan diversos puntos de vista, frecuentemente contradictorios, es natural que los debates que confrontan posiciones sean intensos, acalorados y hasta delirantes.

  En las democracias las leyes polémicas deben pasar por el proceso legislativo, un proceso esencialmente político, para eso están las Cámaras del Congreso.

  Los legisladores deben escuchar todas las opiniones, pero sólo ellos tienen la facultad constitucional de votar las leyes.

  Ya tomaron su decisión sobre la ley de seguridad interior. Los opositores dicen que irán a la Suprema Corte.

  Como sea, ya nadie acusara a soldados y marinos de actuar fuera de la ley. Eso significa la certeza jurídica.