Café Político en la Radio

 

Reformas sobre seguridad

 

  Anoche, durante el debate sobre seguridad que moderaste en tu espacio de “si me dicen, no vengo”, empecé a entender las dificultades que se enfrentan para avanzar ya no sólo en el combate al crimen organizado, sino hasta en combatir a la delincuencia común, la que más afecta a los ciudadanos.

 Se probó que cada cabeza es un mundo y que las narrativas políticas y los cálculos electorales impiden el consenso fundamental: garantizarle seguridad a los ciudadanos de a pie, que somos la mayoría.

 

Sobran opiniones

 

  La emboscada a militares en Culiacán parece haber sido el detonador de un respaldo casi generalizado a los marinos y soldados, un respaldo que, la verdad, no se les ha dado durante los 10 años transcurridos desde que los enviaron a combatir a las bandas del crimen organizado.

  Ojalá y el respaldo se traduzca en acciones, sobre todo en el Congreso, y no en discusiones sobre la actual estrategia contra las bandas criminales.

  Ah, porque todos quieren cambiar la estrategia, pero sus propuestas son para el largo plazo.

 

 

A la intemperie

 

  Desde hace diez años las fuerzas armadas, el Ejército y la Marina, recibieron la orden de combatir a las bandas del crimen organizado, pero también desde hace diez años su esforzado quehacer lo desempeñan bajo un marco legal ambiguo, lo cual en muchos casos las ha dejado a la intemperie,

  Esta mañana narra Federico Reyes Heroles una charla con un militar que le pintó un crudo retrato de la realidad que todos los días enfrentan los soldados y marinos de México.

  Realidad muy lejana de las divagaciones de los críticos que piden a las fuerzas armadas sujetarse a protocolos.