Café Político

 

 

¿Se ajusta o resquebraja el Frente?
Gasolinas: un bombón para campañas
Caduco, el debate sobre marihuana

  Con toda razón Ricardo Anaya pone pausa en su campaña, pues los intereses locales de los partidos integrantes del Frente – PAN, PRD y Movimiento Ciudadano-, obligan a intensas negociaciones para las candidaturas.

  Era evidente que el PRD y Movimiento Ciudadano atendieran a sus intereses locales y busquen postular candidatos ajenos al Frente en algunas entidades, pues necesitan acumular capital político propio.

  Quizá es prematuro hablar de un resquebrajamiento del Frente, pero Anaya sabe bien que una mala negociación es un lujo imposible, pues podría debilitar sus posibilidades de ganar la Presidencia.

 

 

¿Tiene Meade cuarto de guerra?
¿Critican derroche o distribución?
Inconcluso el caso de Miroslava Breach 

  Es posible que el equipo de José Antonio Meade, en esta precampaña que ya parece campaña, deba aprovechar lo que resta de diciembre para estructurar un auténtico cuarto de guerra.

  En ese cuarto de guerra, además de la estrategia y tácticas de la campaña, deben analizarse no sólo escenarios posibles, sino también prepararse para las contingencias que, a querer o no, afectan a las mejores campañas.

  Ya los adversarios han iniciado la ofensiva de acusaciones. Son apenas un esbozo de lo que viene. Hay que prepararse para contrarrestar peores ataques. Esperar a que lleguen puede descarrilar la estrategia mejor diseñada.

 

 

Estados: ¿nacen nuevos cacicazgos?
Seguridad: faltan argumentos jurídicos
¿Quién paga por federales en los Estados?

  Quien quiera que gane la Presidencia de la República, apenas tome posesión habrá de estudiar, estudiar en serio, una situación que empieza a generarse en varias entidades de la República.

  Cada día son más los mandatarios estatales que, apenas toman posesión, por buenas, malas o peores razones, ponen en marcha operaciones políticas, cuyo objetivo es que los Ejecutivos Estatales tengan el control de los Poderes Legislativos y Judicial de sus entidades.

  La creciente acotación del poder presidencial, tan bien vista por la opinión publicada, ha propiciado que los mandatarios se convierten en caciques regionales, figura detestable que, se supone, desterró la democracia.