Café Político

 

 

¿Nuevo mundo? ¿Utopías o aberraciones?
Washington: con los atentos saludos
Bonilla: ahora sí, tic, tac, tic, tac

   El siglo 20, vio surgir de las ruinas de su primera guerra las dos grandes aberraciones, las cuales marcaron y afectaron de una u otra manera a todas las naciones del mundo, escribió el historiador británico Paul Johnson.

   Una de esas aberraciones fue el nacional socialismo, el nazismo, cuya premisa fue “nosotros, unos pocos, somos mejores que todos ustedes”. La otra fue el marxismo leninismo, con la premisa de “nosotros, unos pocos, sabemos más que todos ustedes”.

   En Palacio Nacional creen que la pandemia mostró la fragilidad del edificio económico, político y social del pasado. Qué surgirá un nuevo mundo, justo e igualitario. Quizá, pero así pensaban los fieles de las dos grandes aberraciones del siglo 20.

 

 

Ley presupuestal: ¿contención o gambito?
¿Quién llamó a la guerra santa de 2021?
Un choque de trenes, por la pandemia

   Magistral la jugada de no discutir un período extraordinario por la “recomendación” del doctor Hugo López-Gatell. La pandemia, claro. Pero evitó un sofocón al Ejecutivo y a los coordinadores de las bandadas de Morena en el Congreso.

   “Triunfó la contención”, afirma la oposición, satisfecha por evitar una evidente acumulación del poder presidencial. Exagerada discrecionalidad presupuestal, dijeron hasta los puros de Morena, como Porfirio Muñoz Ledo.

   Uno tiene la impresión de estar ante un gambito: sacrificaron el decreto de austeridad, hecho iniciativa y crearon tal tormenta que el debate sobre la debacle financiera y administrativa de Pemex fue sólo de expertos, no de las mayorías.

 

 

Una visión del poder presidencial
STPS: el karma y las inspecciones
Pemex: ¿empieza a ser un lastre?

   Cuando el Presidente Andrés Manuel López Obrador era el jefe de gobierno del entonces Distrito Federal acudió a verlo el guanajuatense Carlos Navarrete, secretario general del PRD para consultarle una iniciativa que se discutía en el Congreso.

   El objetivo de la iniciativa, explicó Navarrete, es acotar el poder del Presidente. El entonces jefe de gobierno del DF se levantó de su silla, caminó a la ventana del despacho y luego de mirar a Palacio Nacional respondió:

   “No estoy de acuerdo con esa iniciativa. Ya se la quitado mucho poder a la Presidencia de la República y cada vez se hace más difícil gobernar”. El acontecer actual extraña sólo a quienes olvidan que el Presidente siempre es congruente.