Café Político

 

 

Delegados: sólo AMLO entiende
PAN: no lo soltarán los anayistas
¿La democratización de la familia? 

  Es evidente que sólo el Presidente Electo sabe bien a bien lo que espera de la figura de “delegados federales para programas integrales de desarrollo”, con que reemplazar las tradicionales delegaciones federales en los Estados. Y, cómo funcionarán.

  El resto de sus colaboradores, como músicos de rancho, tratan tocarla de oído, y la tocan mal, como Alfonso Durazo, quien ayer dijo que los delegados deben replicar en Estados y municipios el esquema de reuniones matutinas diarios con funcionarios de seguridad.

  Uno supone que se refería a funcionarios federales de seguridad en cada localidad, porque sería no sólo inconstitucional, sería políticamente torpe una convocatoria a funcionarios locales que dependen de los gobernadores y de los alcaldes.

 

 

AN: ¿paz o pelea que lo destruya?
La realidad limitará la “austeridad”
Con miniforos atenderán a las ONG 

   Este fin de semana, la celebración de su Consejo Nacional podría determinar para el PAN su futuro por cuando menos los próximos tres años y el rol que jugará ante un gobierno lopezobradorista que contará con todas las ventajas que ganó en las urnas.

  No es cierto como dicen, que tengan que autoflagelarse por la derrota electoral, pero tampoco pueden negarse a reconocer los serios errores cometidos, como la ilusoria coalición que echó a la basura valores sociales e ideológicos históricamente propios del panismo

   Si Ricardo Anaya y sus aliados se aferran al control de los órganos partidistas y se ciegan ante el descontento del partido tradicional, darán razón a quienes dicen que con tal de conservar el control no les importará hacer pedazos al partido.

 

 

AMLO, la paz social es su responsabilidad
Elba Esther, el fallo no es una absolución
Campeche, la reciprocidad institucional 

  Ayer, cuando el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación declaró Presidente Electo a Andrés Manuel López Obrador, culminó para este una larga jornada, iniciada hace 18 años, cuando tomó posesión de la jefatura de gobierno de CDMX.

  Con la virtud de la perseverancia, aunque a veces parezca tozudez, el hoy Presidente Electo persiguió su objetivo de ganar la Presidencia, probó la solidez del sistema electoral y acumuló una legítima y abrumadora mayoría, no vista desde hace 36 años.

  Como una reforma electoral acorta en dos meses su sexenio, tiene prisa. Como sea, después de la transición, al asumir la Presidencia el próximo diciembre, sabrá qué quiso decir don Porfirio Díaz cuando afirmó que “es más difícil gobernar a los mexicanos que arrear guajolotes a caballo”.