Café Político

 

 

Morena: ¿Sana distancia presidencial?
Redadas: escaparate ideal para Ebrard
¿Conflictos de interés o “el qué dirán”? 

   Desde Palacio Nacional se nos quiere convencer de que el Presidente López Obrador no interfiere en los asuntos de Morena, el partido que existe hasta hoy por la perseverancia, la tenacidad y habilidad política del Jefe del Ejecutivo Federal.

   Uno se pregunta si la sana distancia presidencial explica que un político tan habilidoso está a gusto con el desbarajuste armado por la prolongación del mandato del gobernador electo de Baja California Jaime Bonilla.

   ¿Es real el pleito en Morena? ¿No es cosa de valores entendidos? Es que se antoja difícil que después del titánico esfuerzo de crear Morena, el Presidente permita que se convierta en un fárrago.

 

 

Yeidckol: peligro, Will Robinson, peligro
SHCP: ¿habrá recesión o desaceleración?
Cuidado con las reservas del IMSS

   Gran escándalo político provocó que los diputados de Baja California hayan aprobado ampliar el período de gobierno del gobernador electo Jaime Bonilla, quien fuera postulado por Morena.

   Nadie se atribuye la eficaz aplicación de la máxima de “El Piporro”, “with money dances the dog”, salvo Yeidkol Polenvsky, la dirigente nacional de Morena que dijo que se amplió el plazo “porque el pueblo lo pidió”.

   Esa frase “el pueblo lo pidió” de la señora Polenvsky para justificar una violación a la Constitución y al orden democrático, como dijo Cuauhtémoc Cárdenas, deberá encender alarmas y, a querer o no, en Palacio Nacional no deben callar.

 

 

De micromanagement y floreros
¿Exceso de licitaciones directas?
Crucial, plan de negocios de Pemex

   Cada vez hay más indicios de que desde Palacio Nacional se maneja el Gobierno de la República con la práctica de la técnica del micromanagement, en la cual quien lo encabeza atiende hasta los mínimos detalles administrativos.

   Como hace mucho no ocurría, el Jefe del Ejecutivo Federal acuerda directamente con muchos funcionarios, al margen de la línea de mando del organigrama del gobierno federal y mantiene así riguroso control de las áreas que le importan.

   El problema es que son muchos los funcionarios que acuerdan directamente y no necesariamente rinden cuenta al titular de la Secretaría en la cual trabajan. Lo cual hace que, unos más otros menos, pero muchos titulares empiezan a sentirse floreros.