Café Político

 

 

Crisis, no se debatirán las soluciones
Malintencionadas omisiones de la 4T
¿Diferencian estadísticas de personas?

   Nadie puede tener dudas acerca de la decisión del Presidente Andrés Manuel López Obrador de enfrentar la crisis económica con políticas que, dijo, son la mexicana versión de las de Roosevelt, aquellas calificadas como capitalismo de Estado.

   Ratificó su propósito de estimular el consumo y combatir el desempleo con sus programas sociales y los grandes proyectos de infraestructura. Su afirmación de que las finanzas públicas están muy bien, empero, encierra una contradicción.

   Si las finanzas públicas están tan bien, ¿cuál es el propósito de un recorte de tres cuartas partes del presupuesto en gastos generales, mantenimiento y materiales? Uno pensaría que es señal que algunas costuras ya rechinan.

 

 

Elefante reumático, mugroso y anémico
Insumos de China, ¿para una emergencia?
Pronto Ebrard debe dedicarse a la SER

   Ya es oficial el decreto que le quita a todas las dependencias del Gobierno de la República el 75 por ciento del gasto en servicios generales y en materiales y suministros, para atender “otras prioridades”.

   Uno se pregunta cómo esperan de Palacio Nacional eficiencia de funcionarios sin prestaciones y sin la cuarta parte de su salario y de empleados que deben ahorrar en luz, teléfono, impresión de documentos y artículos de limpieza, entre muchísimos más.

   Se quejan a cada rato en las “mañaneras” del elefante reumático, al referirse al servicio público federal, pues ese elefante ahora no podrá ni siquiera asearse y debe hacer lo del mítico caballo del español. Esperemos que con mejor suerte.

 

 

Ramírez Cuéllar, y decían que no
Presionan los indóciles gobernadores
Seguridad, la tarea siempre incompleta

   En este espacio se dijo, pese a la descalificación presidencial y a numerosos “lo que quise decir” del dirigente nacional de Morena Alfonso Ramírez Cuéllar, cumplió con su rol de policía malo y su propuesta no fue amago, sólo fue atisbo de lo que venía.

   Sería ingenuo suponer que una liebre tan baleada como Ramírez Cuéllar, reconocido en Palacio por su desempeño en San Lázaro, tuvo la inspiración de buscar gravar, gravar pesado, las finanzas de todo el que “sea rico”, según la medida de la 4T.

   Ayer saltó a la palestra Pablo Gómez a afirmar que en San Lázaro pronto habrá una iniciativa de reforma fiscal. No importa que se esté ante un desolado páramo económico. Es como aceptar que las finanzas públicas están por desfondarse.