Café Político

 

 

Inútiles las órdenes sin seguimiento
Cuando Arturo Zaldívar dijo “¡no!”
Rezongos por Ebrard “el multitareas” 

  Una elemental regla de la administración, pública o privada, es que cuando se da una orden, o se pone en marcha un plan, se les debe dar seguimiento o establecer mecanismos que permitan conocer en cualquier momento seguir su cumplimiento.

  Esos mecanismos, sin embargo, son peyorativamente calificados por “burocracia” por el actual gobierno. Mal, porque esas reglas tan estorbosas, son las que permiten que haya un control en el ejercicio del gasto público.

  Para el gobierno de la 4T debería ser prioritario ese control, porque no sólo asegura respeto a la austeridad presupuestal, pues dichas reglas, si no se exagera, les garantiza que a mediano plazo no vayan a tener un sofocón por casos de corrupción o desviación de fondos.

 

 

Sabremos de qué está hecha la Corte
¿Quién controla el gasto en escuelas?
Discreta revisión de guerra antidrogas

  Haya sido forzada o no, la renuncia del ministro Eduardo Medina Mora abre para el Presidente López Obrador la oportunidad de contar a alguien de sus simpatías en la Suprema Corte de la Nación, serían ya cuatro de once ministros.

 Nada extrañan las propuestas de quienes creen que el Poder Judicial debe ser esterilizado, asépticamente apartidista, casi sin vida social, por aquello de las relaciones incómodas. Es simplemente un ejercicio de hipocresía.

  Es parte del ejercicio por someter a la Corte. No importan filias de los nuevos y viejos miembros del pleno. Importa su integridad y la honradez intelectual suficiente para cumplir su juramento constitucional. Eso bastará para defender la separación de Poderes.

 

 

Senadores diluyen ley de revocación
Basificación, losa para el 2025
El escándalo por las condonaciones

   A pesar de que todavía está en comisiones la iniciativa de revocación de mandato, todo indica que, para lograr apoyo en otras leyes de mayor prioridad, la bancada de Morena ha aceptado quitarle detalles tóxicos, según la oposición.

   Para empezar, se acepta la idea de que, la fecha para que los ciudadanos votaran una eventual revocación de mandato presidencial, bien puede ya no ser la misma fecha de las elecciones intermedias, lo cual saca al Presidente de las boletas.

   Para aguarla más, se afirma que no será el Ejecutivo Federal quien convoque a votar la revocación, sino los ciudadanos, para lo cual se discute que para que acepte el INE tendrían que pedir la votación casi 3 millones de ciudadanos.