Café Político

 

 

Nieto declinó ser el cohetero
Vacantes, problema, no crisis
¿Somos incapaces de gobernarnos?

 Muchos se quedaron con todos los gestos estudiados, chasqueados, porque el ex titular de la Fepade Santiago Nieto Castillo desistió de impugnar su destitución ante el Senado.  

 La frustración generada por privarnos de una espectacular batalla política desata hipótesis y especulaciones, sobre las razones del queretano para desistirse. Quizá algunas acierten, pero es posible que la verdad sea más simple.

 Nieto Castillo no es ningún tonto. Tuvo que reflexionar cómo hacer una buena labor con unos a su favor y otros en contra. Quizá concluyó que no correría la suerte del mexicanísimo cohetero, ese a quién si los cohetes truenan, le chiflan, y si no, le chiflan. Le harían la vida imposible.

 

 

Pese a todo, avanza ley de ingresos
Aumento salarial, ¿y los precios?
Justicia en crisis, otro diagnóstico

  En medio de la polémica por el cese del ex titular de la Fepade, prevaleció una cierta sensatez, en comisiones se aprobó la minuta de ley de ingresos que llegó al Senado desde la Cámara de Diputados.

  Falta la votación, en el pleno, pero nada indica que no se apruebe. Claro, seguirán los gritos y sombrerazos, la obstrucción de todo lo obstruíble, como parte de la nueva realidad en el Congreso.

 El Pacto por México unió, temporalmente a la oposición y al gobierno. Las elecciones han disipado el hechizo. Y, en la lucha por la Presidencia de la República, como dice Jorge Castañeda, ocurre como en todas las democracias, la oposición pelea ferozmente con el partido en el poder.

 

 

Hasta julio, los demonios sueltos
Santiago Nieto y aquel ranchero
COFECE: ¿quién les llamó? 

  Algunos se sorprenden por la actitud del PAN en la disputa en el Senado sobre la restitución o no del ex titular de Fepade. La sorpresa es porque en estos lances que se multiplicarán de aquí a las elecciones presidenciales se llegue a crisis institucionales.

  Y, sobre todo, por la desmemoria panista, pues parecen no acordarse de que los desplantes y los reclamos salidos de control del 2006, estuvieron a punto de generar un peligroso vació institucional: que no tomara posesión el Presidente electo Felipe Calderón.

   El encono generado por los permanentes encontronazos corren el riesgo de crear alguna otra crisis institucional, de la cual no se pueda salir sin graves consecuencias. El exhorto sería no soltar a los demonios. Nos pueden devorar a todos.