Café Político

 

 

Reactivación, al estilo de Machado
Militares: fútil y erróneo el debate
Los renglones torcidos de Palacio

   Más allá de las discusiones con motivaciones políticas, propias de las sociedades democráticas, el tema de la reactivación de la economía es, como se ha dicho otras veces, la auténtica alternativa del diablo.

   Como explicó el doctor Hugo López-Gatell, se sopesaron los beneficios de la paralización de actividades para combatir la pandemia frente a los daños a la economía y el desempleo de cientos de millones de personas. ¿Y ahora?

   Resolver la alternativa del diablo tendrá un costo, pero, explicó el subsecretario López-Gatell, “no hay mapas de navegación”. O sea que, parafraseando a Machado, tratarán de hacer camino al andar.

 

 

Es un riesgo calculado, la reactivación
IFT, el siguiente en la agenda de la 4T
Impune el asesinato de los 43 normalistas

   Si no hay cambio de última hora, hoy revelará el Gobierno de la República las normas a seguir para iniciar la reactivación de la economía, reactivación cautelosa, porque está vigente la amenaza de pandemia del coronavirus.

   Quizá la reactivación es obligada por la exigencia estadunidense, pero también es cierto que el Gobierno de la República sabe que ya las clases medias están al límite de resistencia.

   Sin las clases medias, ni siquiera la nueva normalidad será posible, y su empobrecimiento sí puede hacer polvo los objetivos del Gobierno de la República. Con la pandemia vigente, la reactivación es un riesgo calculado. No hay de otra.

 

 

Seguridad: una buena y una mala
SCJN: pasaron la primera prueba
Cuando las disculpas dejan de serlo

   Mediante decreto en el Diario Oficial de la Federación, el Presidente de la República ordenó al Ejército y la Marina coordinarse con la Guardia Nacional para apoyar en las tareas de seguridad pública.

   Es la buena noticia, porque muestra que el Presidente es capaz de corregir. Y no es una corrección menor, porque la Guardia es su proyecto contra la inseguridad, es un ajuste en una de sus promesas de campaña.

   La mala, no es el rol de los militares - ese lo critican los del luto en el alma-, la mala es que, para que el Presidente sacrifique temporalmente un compromiso de campaña, el deterioro de la seguridad pública es más grave de lo que pensábamos.