Café Político

 

 

EPN a Trump: primera llamada, primera
Oaxaca, inquieta: ¿AMLO apoya a la 22?
Por fin, aprueban la ley “antihuachicolera” 

  “Si sus recientes declaraciones derivan de una frustración por asuntos de política interna, de sus leyes o de su Congreso, diríjase a ellos, no a los mexicanos”, reprochó el Presidente Enrique Peña Nieto al mandatario norteamericano Donald Trump.

  Advirtió que México siempre ha estado dispuesto a dialogar y negociar los términos de la relación bilateral con Estados Unidos, pero también que no dejará que la retórica negativa determine las acciones del gobierno mexicano.

  Rechazó la grosera presión de Trump, pero no se dejó llevar a la confrontación directa, pero también dejó la puerta abierta a reacciones más enérgicas del gobierno mexicano. Fue primera llamada, primera.

 

 

Cuando México se levantó de la mesa
Campañas, discuten lo irrelevante
¿Son “think tanks” las OSC? 

  No es el despliegue de guardias nacionales en la frontera, sino el tono grosero y ofensivo con que lo anuncia la Casa Blanca, en un paso más de las tácticas electorales de Donald Trump, en humillante menosprecio de México. Todos, casi sin excepción, esperamos una respuesta del gobierno de México, enérgica y orgullosa.

  Hace 29 años, funcionarios de un gobierno mexicano asfixiado por la deuda externa, la renegociaban en Washington. Los grandes bancos acreedores actuaban con grosera intransigencia.

  La opción era declararse en default con sus brutales consecuencias económicas, mas ante la intransigencia, el gobierno de México ordenó el regreso de sus negociadores. Intervino la Casa Blanca, los banqueros de pronto hicieron concesiones y se renegoció la deuda externa. A veces hay que arriesgar.

 

 

Coalición: ¿a quién le reclamamos?
EU: ¿Tropas en la frontera? Serenos
Crónicas carencias en los municipios 

  Históricamente, en México, las quejas y reclamaciones de los ciudadanos y ciudadanas se personalizan en críticas a los Presidentes de la República, pues se les considera responsables de todo acto gubernamental.

  Eso, si en la elección presidencial ganara el Frente que encabeza Ricardo Anaya, cambiaría radicalmente. Pasaría que México tendría un gobierno de coalición, con un Presidente panista y un jefe de gabinete, posiblemente perredista.

  De alguna manera, a los ojos ciudadanos, se redistribuyen el poder y las facultades, pero también la responsabilidad. ¿A quién le reclamaríamos, a quien exigirle por inconformidades con acciones de gobierno? Se aventarían la pelota.