Café Político

 

 

Alternativa del diablo, la pandemia
Congreso, los plazos y las exigencias
Insumos: una competencia mundial

   Todos los gobiernos enfrentan el dilema planteado por la pandemia del coronavirus, acciones de emergencia para contener la proliferación del Covid 19 y, según el criterio de cada nación, evitar dañinos efectos en la economía.

   México no es la excepción, sino que enfrenta un reto excepcional, superior al de muchos otros países, pues la economía mexicana no puede pararse en seco, pues con más de la mitad en la informalidad, los daños podrían ser catastróficos.

   Los programas diseñados contra la pandemia buscan un difícil equilibrio: un combate eficaz a la pandemia del coronavirus y, hasta donde sea posible, evitar los daños colaterales a los damnificados de siempre por las crisis mexicanas.

 

 

Pandemia: no quieren ser rebasados
Negocia Ebrard cierre de la frontera
Quieren minar a sindicatos federales

   A la hora de pergeñar estas líneas estaba por reunirse, por fin, el Consejo General de Salubridad, el organismo constitucionalmente facultado para dictar las medidas indispensables para atender emergencias sanitarias, como los es la pandemia del COVID 19.

   A pesar de las resistencias en Palacio, han detectado que instituciones y organizaciones de la sociedad, desde las Iglesias hasta supermercados y bancos, han tomado decisiones para prevenir contagios.

   Presidido por el Presidente de la República, el Consejo General dictará medidas que obligatorias, también son una decisión política que evita que la sociedad rebase al Gobierno Federal, como hace 35 años.

 

 

¿Insalvables los abismos ideológicos?
Plan de emergencia, no será espejo
Con visión geopolítica, la expropiación

   Si todos somos sinceros, será inevitable reconocer que la polarización se agudiza por la cotidiana rijosidad que transpira desde Palacio Nacional. Son estilos, es cierto, pero la brutalidad de las crisis obliga a una tregua.

   Una abogada, Leticia Blanco, me demostró que las diferencias políticas no son excusa para no dialogar y tener acuerdos. Puso el ejemplo de la España de hoy que, con sus abismos ideológicos se unió contra la pandemia.

   La situación es grave y es tiempo que desde Palacio salga la convocatoria a funcionarios, a los políticos, partidarios y a la sociedad toda a unirse contra enemigos comunes: las crisis, de salud y petrolera. Eso sí es cosa de voluntad.