Café Político

 

 

Mucho cuidado con manosear el IMSS
Duarte, de Veracruz depende su suerte
Los Semefos, otro reto a la austeridad 

  Empieza a circular entre los personajes del próximo gobierno la versión que, entre las opciones sobre qué hacer cuando desaparezca el Seguro Popular, está la de endosarle al IMSS la tarea adicional de asumir las obligaciones de esa figura que no gustó a los de la Cuarta Transformación.

   Quizá no se han enterado que apenas en este sexenio se logró la estabilización financiera del IMSS y, se ha dicho que, si no trastocan sus finanzas y mantienen la disciplina administrativa, su viabilidad está asegurada cuando menos hasta 2021.

   Ojalá y ya dejen la práctica de hacer de la Casa de la Transición la sede de “una alocada tormenta de ideas”. Ojalá y entiendan que, aunque no lo crean, la estabilizad del IMSS es también clave de la estabilidad política y social de la República.

 

 

El shock de ser mayoría hegemónica
Jiménez Espriú chocará con la codicia
Normalistas: ¿liberarán a sus asesinos? 

   Veteranos como Pablo Gómez y experimentados luchadores sociales son apenas dos ejemplos de lo que ocurre a los morenistas, particularmente los que vienen de la gran gama de las izquierdas, están bajo el shock de que no sólo son mayoría, son la fuerza política que domina la escena nacional.

   Quizá eso explica muchas de los comportamientos en las Cámaras del Congreso, pues se comportan como oposición y parecen no darse cuenta que la, digamos, soltura, con que se manejaron durante toda su vida política, debe acabarse.

   A nueve semanas y un día de que tome posesión el Presidente Electo, es importante que los académicos que serán funcionarios y los legisladores que peleaban por ser escuchados, se den cuenta que formarán parte del Gobierno de la República. Si no, pues sométanlos a intensivo tratamiento por estrés postraumático.

 

 

Legalización: ¿y las drogas artificiales?
Los “espontáneos” de don Hermenegildo
Las secuelas de la tragedia de Iguala 

  Prominentes personajes se han pronunciado por la legalización de las drogas, ya no sólo por la de la marihuana, también por la legalización del cultivo y comercialización de amapola y sus derivados, como receta para contener la violencia de las bandas criminales del narcotráfico.

  Olvidan que, así como los gánsteres que medraban con la prohibición de bebidas alcohólicas el siglo pasado se diversificaron al narcotráfico, a las drogas, a la prostitución y el juego, las bandas criminales de México han evolucionado.

  Producen drogas artificiales, pastillas tóxicas, fentanilo, venden protección, asaltan camiones y trenes, explotan la prostitución, venden protección y cobran derecho de piso, y roban miles de litros de combustible. Así que no nos ilusionemos, la legalización no acarreará el súbito desplome de la violencia. Es más complicado.