Café Político

 

 

La frontera no se cierra, nos dicen
STPS: toc, toc, ¿hay alguien ahí?
SCJN: ¿de qué están hechos? 

   Asegura el canciller Marcelo Ebrard que México está preparado para cualquier escenario que deban confrontar en las relaciones con México, aún con alguien tan voluble como el actual inquilino de la Casa Blanca.

   Por lo pronto, dijo ayer que en Washington le aseguraron que la frontera no se va a cerrar. Es posible, pero el hecho es que el gobierno estadunidense ha retirado agentes en las garitas de revisión fronterizas, para que persigan indocumentados.

   En estricto rigor, la falta de agentes revisores hace que sea tan lento el cruce de personas y mercancías en la frontera que, para efectos prácticos, para muchos de quienes tienen que cruzar parece que la frontera está cerrada. Si, a ellos les cuesta mucho, pero el costo para nosotros puede ser ruinoso.

 

 

¿Olvidamos al debido proceso?
Arrinconada la política migratoria
¿Permutan seguridad por austeridad?

   Durante casi dos décadas los sucesivos gobiernos, con sus altibajos, han erigido un andamiaje legal para hacer realidad el derecho de todos al debido proceso, para así alcanzar el objetivo de edificar un Estado de Derecho.

   Cierto que, en el Poder Judicial, como en tantas áreas de la administración pública se han detectado casos de corrupción, los cuales deben erradicarse y prevenirse, pero no significa sacrificar el derecho al debido proceso.

   Preocupante, por ello, escuchar en Palacio Nacional el amago de “denunciar cada vez que un juez libere a un detenido con argumentos “legaloides”, de forma, con alegatos de mala integración de expedientes”. Preocupante, pues tal actitud anula el debido proceso.

 

 

Elefante reumático, ¡qué lata!
Intratable, Trump en campaña
Reforma educativa, el parteaguas 

   En la Huasteca Potosina ha convocado el Presidente Andrés Manuel López Obrador a la población a que “le ayuden a empujar el elefante reumático que representa en estos momentos el gobierno”, pues dice que moverlo es tarea de todos.

   La realidad es que no es así, la responsabilidad de mover al gobierno es del Presidente y de todos sus colaboradores. De alguna manera, sin embargo, es lo más cercano a un reproche a su gabinete, con la evidente frustración del lento ritmo de la administración.

   El ritmo, lamentablemente, refleja las fallas de cálculo y muchas decisiones que, por el ánimo vindicativo que se tomaron amenazan la marcha normal del gobierno y revelan una lenta curva de aprendizaje para las aburridas, pero indispensables rutinas de la administración pública.