Café Político

 

Sutil celada a los presidenciables
La brutal rudeza de Washington
Pluris: ¿suprimirlos o reducirlos?

  En la opinión ilustrada y la opinión publicada se quiere imponer la idea de que, a causa de la indispensable atención a las emergencias por los sismos, los funcionarios federales con aspiraciones una candidatura no puede, no deben renunciar.

  Más que una falsa premisa, es una celada para crear la percepción de que, por sus tareas en los programas de ayuda y reconstrucción, la renuncia sería abandonar el barco en medio de una tormenta.

  Es una celada, porque para cuando se perfile una candidatura, ya los programas de ayuda y reconstrucción estarán en marcha. Mal estaríamos si no hubiera otros para manejarlos con rigor profesional. Y mal harían los aspirantes en creérselo.

 

Partidos, multiplican las excusas
Cuidado con el equilibrio financiero
Los millenials y el “wishful thinking”

  La propuesta priísta para eliminar de una buena vez el financiamiento público a los partidos avivó la creatividad e imaginación de otros partidos que ayer, en la Cámara de Diputados, presentaron iniciativas cuyo objetivo real es impedir que tal propuesta prospere.

  En la tribuna y en declaraciones públicas se han utilizado todo tipo de excusas y evasivas para justificar el rechazo a la propuesta. Se escuchan los más ingeniosos subterfugios como excusa para mantener el financiamiento público.

  Vale aclarar que quien esto escribe rechaza la desaparición del financiamiento público a los partidos. Con todas sus imperfecciones y fallas es la única vía para impedir que la política sólo la decidan los poderes económicos.

 

Partidos: ¿detendrán el tiempo?
Fondos de ayuda, mundo bizarro
Pronto, la justicia para las victimas

  Ante tantas propuestas partidistas para legislar sobre financiamiento público, uno se pregunta si los dirigentes de partidos saben que la Constitución fija como plazo fatal para legislar sobre temas electorales 90 días antes de iniciarse el proceso electoral, el cual empezó el pasado ocho de septiembre.

  Luego de una tregua de tres días, marcan la agenda al proponer “donar” parte de las prerrogativas para los damnificados. Ahora hablan de eliminar el financiamiento público a los partidos, una reforma constitucional.

  O sea, proponen “borrar” transitoriamente la prohibición constitucional. Difícil que detengan el tiempo, como al reloj legislativo. Lo saben, por eso a su iniciativa la agregan otros temas que prolongarán los debates hasta que San Juan baje el dedo.