Café Político

 

 

¿Aguanta la democracia la ciudadana orfandad?
Capitalizó la CNTE las promesas de campaña
Iguala, no quieren justicia, quieren venganza

   La contundente votación de las elecciones presidenciales aturdió a la oposición y ensoberbeció a las izquierdas que por tanto tiempo anhelaron conquistar el poder, pero también implica un riesgo para la democracia que construimos.

   Por ahora, las realidades políticas mantienen muy disminuidos a los partidos de oposición, cuya credibilidad socavaron los triunfadores y sus aliados durante casi dos décadas.

   Aunque lo nieguen, los ganadores tienen que reconocer que cuando menos el 40 por ciento de los votantes no está a su favor, esa porción del electorado se queda en la orfandad, si no se fortalecen los partidos de oposición. Y surge la pregunta: ¿sobrevivirá la democracia mexicana a esa orfandad?

 

 

T-MEC: México tendrá que ceder más
Quedará mocha la revocación de mandato
Ley de amnistía, el diablo está en los detalles 

   Ayer hizo un exhorto el Vicepresidente norteamericano Mike Pence para que su Congreso apruebe el T-MEC suscrito con México y Canadá, pero ha quedado claro que a México le pedirán más concesiones.

   Como lo publicó El Economista, la mayoría demócrata no llevará a votación el tratado, a menos que México acepte establecer un mecanismo para que sus inspectores laborales vigilen que las empresas mexicanas cumplan con la ley laboral mexicana.

   Le dirán a la cancillería: “Acepten que nuestros inspectores recorriendo sus empresas. ¿Qué les cuesta? Aceptaron a nuestros inspectores agrícolas en Michoacán porque les interesa vendernos aguacate. ¿No les interesa el T-MEC?” Y habrán dado una vuelta más a la tuerca.

 

 

Educación, demasiados cocineros
Un sofocón al mercado petrolero
T-MEC: política, variable sindical 

   Para mañana, anuncia la sección 22 de la CNTE, volverán a sitiar el Palacio Legislativo de San Lázaro y, obviamente, a bloquear la eventual aprobación de las leyes secundarias de una reforma educativa que ellos forzaron.

   Es posible que el problema es que, con la experiencia de muchas décadas de lucha, los dirigentes ven como una ventaja que no haya una sola voz con la cual deban discutir cómo quieren las leyes secundarias de la educación.

   El dilema del gobierno es que, al menos hasta hoy, parece no haber mucha coordinación entre los mensajes de los mandos legislativos y los funcionarios del Ejecutivo. ¿Tan difícil es tener objetivos comunes?