Café Político

 

 

Disculparse también es honroso
Novedosa cofradía: los aferrados
¿Ya no hay áreas estratégicas? 

  Una disculpa a los anayistas. Erró este espacio al mal juzgarlos. Si cumplieron con la promesa de Marko Cortés de allanar el camino para la elección del nuevo Auditor Superior de la Federación en la Cámara de Diputados.

  En votación por cédula, fue elegido David Colmenares, por un período de ocho años. Hubo “frentistas” comprometidos ya con la ONG que promovía a su propio candidato, pero sólo hicieron berrinche.

  Un logro de Joaquín López Dóriga y su programa “Si me dicen no vengo”, un tanto para los legisladores que, contra lo aquí expresado, honraron su palabra. Una vez más, mis disculpas, pues disculparse también es honroso.

 

 

No cumplen los anayistas su palabra
Tonto pedir productividad a un Congreso
Irresponsabilidad de los partidos 

  La semana pasada, el coordinador de los diputados panistas Marko Cortés se comprometió en un programa de Joaquín López Dóriga a ya no obstaculizar la discusión en el pleno del nombramiento del Auditor Superior de la Federación.

   Ayer, operando en tándem con ONG como México Evalúa, los diputados del PAN, del PRD y Movimiento Ciudadano anunciaron que votarán contra votar la terna aprobada en comisiones.

  Con la ONG argumentan que debe “reponerse el procedimiento”, o sea que ni siquiera quieren votarlo. Hubo un tiempo en que honrar la palabra dada es cuestión de honor. Por algo Clive Staples Lewis decía: “Nos reímos del honor y luego nos sorprendemos de encontrar traidores entre nosotros”.

 

 

Hay democracia, dice Woldenberg
Candidatos, ¿cuándo nos explican?
Elecciones: toda la política es local 

  En una de esas entrevistas a ritmo acelerado, no consiguieron alterar la convicción de José Woldenberg de que, con todas las fallas propias de una obra humana, han evolucionado para bien los procesos electorales en México.

  Caballerosamente rechazó los estereotipos sobre la limpieza de los comicios desde hace ya más de dos décadas, lo cual ha permitido la alternancia en los gobiernos, locales, estatales y federal.

  Quizá, reconoció el maestro Woldenberg, nuestra democracia es imperfecta, pero dejó claro que es inaceptable hablar de que México no es una democracia. Gánenle al “ampáyer”.