Café Político

 

 

PAN: riesgos de los pleitos públicos
Claros límites de los foros “pacíficos”
¿Por qué las prestaciones en el gobierno? 

  Desde hace tiempo que los panistas lavan en público toda su ropa sucia, el mismo tiempo en que los panistas han sufrido un desgaste institucional que tuvo su culminación en la derrota sufrida el pasado uno de julio.

  Es obvio que los grandes pleitos internos del PAN no son cosas nuevas, pero antes no eran tan protagónicos quienes se disputaban el control del partido y eso los hacía menos vulnerables a las provocaciones de los “amarranavajas”.

  Los nuevos panistas son tan modernos que hacen de los medios su campo de batalla, caen en todas las provocaciones, muchas de mala fe y, como lo vemos hoy, cada día se dificultan más las buenas negociaciones políticas. Y, claro, menos discretas.

 

 

UNAM: ¿el síndrome de Poncio Pilatos?
Fiscal: cartucheras al cañón, quepan o no
Los “gobernadocitos” fueron elegidos

   Todos condenan la agitación en la UNAM y manifiestan su respaldo a las autoridades universitarias, pero, hasta hoy, parecen sólo declaraciones obvias, sin que se traduzca en acciones que las apoyen.

   En la Casa de la Transición se rechazó la desestabilización de la UNAM, pero llamaron justas a las demandas estudiantiles. No se sabe si también aquella que exige que todos los cargos en la UNAM se sometan al voto estudiantil.

   La electa jefa de gobierno de CDMX Claudia Sheinbeum pareció imparcial, pero dijo que “los universitarios decidirán la permanencia del rector”. Con tanto lavado de manos, las autoridades de la UNAM ya saben que están solas.

 

 

¿Es transición o tormenta de ideas?
UNAM: será una semana decisiva
Congreso, echando a perder…

 

   Faltan once semanas y media para la toma de posesión del nuevo gobierno y es posible que ya sea hora de que haya más conexión entre los mensajes del Presidente Electo y los de su designado gabinete.

   Aunque algunos no lo crean, ya llego la hora de que alguien se encargue de establecer una coherencia en lo que se declara diariamente, para evitar confundir a la opinión pública, hoy por hoy más atenta que nunca a lo que dice el futuro gobierno.

   El mejor ejemplo es que todavía hay miembros del designado gabinete que declaran ocurrencias como la del futuro de los hospitales militares, innecesaria declaración pública que sólo crea fricciones entre soldados y marinos con el siguiente gobierno.