Café Político

 

 

Desconfianza, mala consejera
Infraestructura: ¿hay futuro?
¿Desmantelan la democracia? 

   A pesar del optimismo de la versión ejecutiva de las mañaneras leída por el Presidente de la República, hay un hecho que resalta en los cien primeros días de su administración: la desconfianza, la cual suele conducir a cometer errores.

   En noviembre de 2000, el saliente titular de Hacienda José Ángel Gurría le advirtió al equipo de transición foxista que en 2001 habría en Estados Unidos una recesión económica y sugirió incluir un déficit presupuestal para mantener la tendencia de crecimiento que traía la economía.

   La macroeconomía, les dijo, da margen para un déficit hasta de dos por ciento. Tendrían casi 200 mil millones de pesos para el gasto y así sortearán la recesión norteamericana. Desconfiados, no le creyeron. Hubo recesión en Estados Unidos, la economía mexicana apenas pudo crecer un dos por ciento. Y hasta la fecha.

 

 

Los cien días, ¿serán meta o espejismo?
Reto de la brutal y compleja inseguridad
Sin el T-MEC ¿ya previeron un plan B?

   Hoy hablará el Presidente Andrés Manuel López Obrador por el cumplimiento de los primeros cien días de su gobierno, un discurso que, a querer o no, como todo informe gubernamental, es autoevaluación.

   Al registrar las encuestas un aumento en el respaldo al Presidente, inevitable interpretarlas como respaldo a todas las políticas públicas puestas en marcha desde el uno de diciembre. Y, claro, explica la casi cariñosa tolerancia a eventuales errores.

   Para muchos lopezobradoristas, no pocos de ellos funcionarios, los cien días ha sido una meta, una suma de logros para El Cambio, luego fijarán otra fecha para ese recuento, lo cual hace correr el riesgo de que las metas se conviertan en espejismos.

 

 

Durazo, la lección de Villagrán
Discordia en la UAM, ¿y la STPS?
CDMX: ¿patrullas sin gasolina?

   Desde hace días, las fuerzas federales y estatales realizan un coordinado esfuerzo por capturar a los “huachicoleros” en Guanajuato, especialmente al cabecilla conocido como “el marro”, en acciones particularmente violentas.

   Las bandas criminales no enfrentaron frontalmente a policías y militares, pero si mandaron gente a incendiar vehículos y, sobre todo, a mostrarles a la población que, tarde o temprano soldados y policías se irán, entonces ellos reaparecerán.

   Esa es la realidad que confronta el Secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana Alfonso Durazo, una que demuestra que para someter a las bandas criminales no basta el franciscano mensaje de “paz, hermano lobo”.