Café Político

 

 

¿A la basura lo mejor de la PF?
Salud: ochenta años de avances
Clases medias: ¿se empobrecerán?

   Hay cierta hostilidad entre soldados y marinos hacia los policías federales, sostienen cuando menos dos de los periodistas más respetados y mejor informados, lo cual confirmaría la desaparición de la Policía Federal.

   Independientemente de cómo termine el conflicto actual, valdría la pena preguntarle al Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana Alfonso Durazo si convencerá a los militares para que acepten se incorporen dos de las mejores divisiones de la PF.

   ¿Aceptarán los mandos militares de la Guardia Nacional que se incorporen a la Guardia los espléndidos técnicos forenses de la PF y una magnifica estructura de inteligencia? Confiemos que no gane la condición humana y echen a la basura lo bien construido.

 

 

SEGOB: ayer maravilla fue, pero hoy…
Medicamentos: un recado a la Cofepris
Migración, un desorden en la frontera

   En algún momento la Secretaría de Gobernación fue la operadora política del Ejecutivo Federal y dependencia clave en la gobernanza de la República. “La Segob no se ve, pero se siente” decían en tiempos de don Jesús Reyes Heroles.

   Hoy, la titular, la exministra Olga Sánchez Cordero ve como acercan a la dependencia allá donde se guardan los trebejos, pues ni siquiera comanda al Instituto Nacional de Migración. Se decidió que obedezca a la Guardia Nacional.

  A pesar del gusto de tantos cercanos a Palacio Nacional, recuerden que, según la Constitución, ante la -Dios no lo quiera-, eventual falta del Presidente, la titular de Gobernación tendría a su cargo al Ejecutivo Federal. Nada más, pero nada menos.

 

 

La politización, derrota de los federales
Incorregible optimista, Alfonso Romo
Migración: ¿y los migrantes mexicanos? 

   Cantada la derrota de los inconformes policías federales, porque ya tienen encima todo el Poder del Estado y, sobre todo, porque su fracaso fue dictado en el momento en que el Gobierno de la República ideó remover polvos de los lodos del 2006.

   Cuando todo el aparato comunicacional del Gobierno se enfoca en responsabilizar al ex Presidente Felipe Calderón, el conflicto se traslada a otra arena, una arena para profesionales de la política, en la que los policías federales no llegan ni a aprendices.

  Ignoramos si, como dicen, se haya involucrado el expresidente en el conflicto. Lo cierto es que en Palacio Nacional decidieron reeditar aquella confrontación de 2006, no podrá hacer nada. El Presidente López Obrador tiene total control de la situación. Hará lo que crea necesario.