Café Político

 

 

 

Ya tejen las estructuras de Morena
Sin personal, fluyen libres las armas
Fátima y la odiosa imagen nuestra

   Durante el sexenio del Presidente Lázaro Cárdenas, tan admirado por el inquilino de Palacio Nacional, se sentaron las bases para institucionalizar la Revolución, drástica transformación que duró siete décadas.

   Morena, el partido en el poder, no tiene estructuras para procesar ordenada e internamente las diferencias entre grupos, pero, discretamente, han empezado a tejer alianzas y acuerdos para emular la institucionalización cardenista.

   La “alianza de legisladores” es el germen de un sector popular. Ayer, se dio oxígeno a la central sindical del senador Pedro Haces. Así, con la mira en 2021, desde Palacio se inició el tejido de estructuras.

 

 

¿Sacrificar derechos por seguridad?
Incómodo, el feminismo del siglo 21
EU: sólo reproches vía el embajador 

   No deben culpar siempre a la venalidad de los jueces por la existencia de la llamada “puerta giratoria” del sistema penal acusatorio, sin consignar que ni los gobiernos, ni sus fiscales, ni sus investigadores ytécnicos forenses, han estado a la altura del reto.

   Explicable la airada reacción del gobierno federal y del gobierno de CDMX por la liberación de delincuentes, pero no aclara qué significa calificar como “pretexto” el estricto apego al debido proceso.

   El debido proceso garantiza el respeto a los derechos de todos, sin excepción, pero si creen que el problema de seguridad es tan grave que combatirlo eficazmente exige sacrificar derechos, debieran consultarlo con los ciudadanos.

 

 

Se sintió en Palacio el Poder Presidencial
STPS: no podrán recortar a inspectores
Morena y sus satélites abrieron el juego

   Muchas y distintas reacciones por la cena en Palacio Nacional a la cual convocó el Presidente de la República Andrés Manuel López Obrador a más de un centenar de los empresarios más importantes de la República.

   Distintas y hasta contradictorias reacciones propias de los tiempos que corren, pero también porque quizá atestiguamos algo que ya parecía olvidado.

   Nos guste o no nos guste, para bien o para mal, se dejó sentir, por primera vez en muchos años, el formidable peso del poder presidencial. Insisto, no sabemos si es bueno o malo, o, como dijo el clásico, todo lo contrario.