Café Político

 

Sucesión: nomás las patadas se oyen
Con nada van a satisfacer al SME
La curiosa conjunción de los extremos

  Dicen las consejas y las leyendas que las sucesiones priístas siempre fueron tersas. Nada más falso. Eso lo creen sólo quienes quieren hacerlo, sin tomarse la molestia de revisar la historia. Los hechos los contradicen.

  Los acontecimientos de esta y la pasada semana demuestran que los contendientes por la sucesión, como siempre, libran la cruenta batalla por eliminar adversarios en el terreno de siempre: en los medios de comunicación.

  Basta leer como se reciclan informaciones y hasta se falsean, para descalificar la figura de aquellos a quienes ven como adversarios. Meses en que viviremos el adagio ranchero: entre mula y mula, nomás las patadas se oyen.

 

¿Tiramos al niño con el agua sucia?
PRI: los rebeldes quieren acabarlo
Nadie se acuerda de las reelecciones

  En la efervescencia de la disputar políticas hay una corriente de opinión dedicada a desacreditar al Instituto Nacional Electoral y al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, como resultado del rencor que envenena ya el ambiente.

  Cierto, el tema ya ha sido abordado en este espacio, pero es inevitable tocarlo ante la crítica irracional, prejuiciosa y encolerizada a un año y once días de la elección presidencial.

  Las fallas se deben a la farragosa legislación aprobada por los partidos y aplaudida por tantos, pero de eso nadie se hace responsable, prefieren seguir aquello de tirar el agua sucia de la bañera junto con el niño.

 

No envenenemos el ambiente social
EU: Tellirson revive las leyendas
¿Está agotado el sistema electoral?

  El rencor generado por la virulenta campaña presidencial de Donald Trump es la causa del atentado contra congresistas norteamericanos, cuyo salvo es que el tercero en el mando de la mayoría en la Cámara de Representantes Steve Scalise esté al borde de la muerte.

  En México ya vivimos los efectos de la política polarizante que envenena a la sociedad. En 1994 asesinaron al candidato presidencial del PRI y al secretario general de ese partido.

  Desde 2006 la tónica es dividir, en la campaña presidencial de ese año se dividieron las familias por el discurso polarizante. Se probó que la violencia verbal no es inofensiva, lo fácil que pasa a la violencia física, como dijo Octavio Paz. ¿Aprendimos la lección?