Café Político

 

 

Piden senadores matar al mensajero
Estancias y refugios y pasajes bíblicos
De abucheos, plazas y poder compartido

   Hay evidente disgusto en el gobierno federal por los informes negativos de las agencias calificadoras internacionales, cuyas evaluaciones son poco favorables a la política económica de la Cuarta Transformación, han sido “descalificadas”.

   Sorprende, sin embargo, que mientras el titular de la SCHP Carlos Urzúa convoca a no darles tanta importancia, en el Senado propone Salvador Jara que la CNBV les quite a las calificadoras la autorización para operar en México.

   Además de absurda la propuesta, no lograría nada, porque desde fuera seguirían opinando sobre la economía y perspectivas de México. Sorprende que el coordinador mayoritario Ricardo Monreal avale lo que equivale a pedir que maten al mensajero.

 

 

Morena y el caballo del español
Informales, se trata de su dinero
PRI: olvidaron de donde vienen
 

   Al grito de “después de mi el diluvio”, los morenistas Tatiana Clouthier y Mario Delgado lanzan la iniciativa para rebajar a la mitad el dinero para los partidos. Y lanzan el anzuelo, “pero en año de elecciones será lo mismo”.

   Tramposa reforma constitucional, porque la oposición necesita los recursos para enfrentar todo el poder del partido en el poder. Y los necesita en años que no son electorales, después llegarían tarde.

   Hacen la abusiva recomendación “que los sostengan sus militantes”. Una manera menos descarada de lograr que la oposición languidezca. Morena recuerda la vieja historia del caballo del español: “cuando estaba aprendiendo a no comer… se murió”.

 

 

Nada fácil comandar un portaviones
SME: una patética operación política
IMSS: a su suerte pacientes de la 25

   Cumplirá el Presidente Andrés Manuel López Obrador sus primeros cien días en el gobierno el próximo lunes. Más allá de las programadas celebraciones, empieza a ser evidente que poco a poco cala la realidad del tamaño del gobierno que encabeza.

   Algún antecesor comentó que no se conoce la verdadera dimensión del tamaño de la administración de la cual se está a cargo hasta que los asuntos empiezan a llegar al escritorio presidencial. Y es entonces cuando se tiene la sensación de comandar un portaviones.

   Quizá el Presidente López Obrador ya la tuvo, a juzgar por su dicho de que lamenta lo lento del gobierno federal. Y empieza a averiguar que, como el portaviones, el tamaño mismo del gobierno hace lento el cambiar de rumbo.