Café Político

 

 

Fraude, mitos ante la realidad electoral
Violencia, ¿será por la incertidumbre?
Las crisis suelen ser oportunidades 

  Con excepcional ligereza, algunos creen que, si los partidos tienen representantes en todas las casillas de una elección, eso les ¨blindarᨠcontra eventuales fraudes electorales, lo cual no sólo es un simplismo, también es un despropósito.

  Nadie niega que hayan ocurrido fraudes electorales hace 20, 30 años o más, que originaron los mitos en que se sustentan las leyendas. Si se gana una elección, se gana porque así lo deciden los votos depositados en las urnas.

  Veamos la inminente elección presidencial. Un despropósito decir que solo con representantes partidistas se previene un fraude, pues se niega la integridad de más de un millón de ciudadanas y ciudadanos que serán funcionarios de casilla, vecinos de quienes votan en cada sección. Despropósito y tontería.

 

 

Venganza, ¿de Brasil o de Odebrecht?
Niños migrantes, la crisis anunciada
Congreso, ¿cambiarán usos y costumbres? 

  El caso Odebrecht ha figurado entre los temas recurrentes de la campaña presidencial en México, utilizado por todos los candidatos y sus partidos para descalificar a sus adversarios. En suma, a todos ha salpicado.

  Recordemos que, al estallar el escándalo, el gobierno brasileño exigió a México suscribir el acuerdo suscrito con otros gobiernos, entregaría el expediente completo de presuntos sobornos, a condición que no se cancelaran los contratos de Odebrecht y no se procesara aquí a ninguno de los funcionarios de la empresa.

  México no aceptó garantizarles inmunidad, canceló los contratos con la empresa. Obviamente no recibió la información completa del caso, pero si llegaron dañinas filtraciones, a guisa de venganza, quizá de la empresa, quizá del gobierno brasileño.

 

 

¿Una Ley Patriota en 2019?
A 12 días, ¡fuera máscaras ¡
Resistencia a reforma de justicia

   Es cierto que los medios sólo difunden los hechos de sangre que se multiplican a lo largo y lo ancho de la República, pero también lo es que poco a poco cunde el temor y, sobre todo, la percepción de que la inseguridad está fuera de control.

  Quienquiera que gane la Presidencia de la República, tan pronto tome posesión deberá hacer algo para aliviar la creciente angustia entre las y los ciudadanos por la agresividad de las bandas criminales.

  Y no es improbable que, si la presión social aumenta, el próximo gobierno tenga que solicitar la aprobación de la versión mexicana de la estadunidense ¨ley patriota¨, por la cual, con tal de tener seguridad, haya disposición a sacrificar libertades. ¿Alguien ha calculado ese efecto colateral?