Café Político

 

 

Sin las bases, nadie puede ganar
Ajenos a la realidad, algunos senadores
Sin sustento, construir escenarios 

  Erran los malhumorados que le reclaman al precandidato priísta José Antonio Meade su acercamiento a las organizaciones de la estructura del PRI. No son críticos imparciales, tienen su propia agenda, contraria a los priístas.

  El resto del equipo del precandidato priísta debe darle mantenimiento a los acercamientos. Disponen del incentivo de más de 3 mil posiciones de elección y muchas en el equipo de campaña.

  Recuerden que las campañas son para sumar, no para restar. Y, sobre todo, que ningún candidato priísta va a ganar la elección sólo con las bases de su partido; pero, si la derrota es segura sin su apoyo total.

 

 

Sigue Anaya con su blitzkrieg
Los spots, prueba para partidos
PRD: la disputa por CDMX

  Ayer, en el World Trade Center culminó la implacable ofensiva de Ricardo Anaya para alcanzar la candidatura a la Presidencia de la República, durante la cual sembró el camino con todos sus oponentes.

  Desde hace un año, el ahora precandidato a la Presidencia, sabía que la debilidad del PRD lo haría aliado obsecuente y que para Movimiento Ciudadano la alianza significaba salvar el riesgo de quedarse aislado.

  Sabedor que a sus aliados no les conviene romper la coalición “Por México al Frente”, Anaya ahora tiene que asegurarse de atraer a los antisistema y, claro, retener los votos del panismo. Nada fácil.

 

 

Meade: cómo repartir el pastel, la clave
Falló amago a autonomía de magistrados
ONG y su ignorancia de la realidad

   Por ahora se entiende que las posiciones del primer círculo de la campaña priísta sean para el equipo de quién será el candidato presidencial, pero una ojeada al pasado les haría bien, para mantener la indispensable unidad.

  La clave de la unidad siempre ha sido repartir el enorme pastel de posiciones de la manera más equitativa, para que posiciones y candidaturas sean el incentivo, vital para una estructura del tamaño de la del PRI.

  A veces el triunfo marea. Sería un error que el equipo ganador de la candidatura presidencial se dejara llevar por aquello de todo para el ganador. Un error muy costoso.