Café Político

 

 

Nada fácil comandar un portaviones
SME: una patética operación política
IMSS: a su suerte pacientes de la 25

   Cumplirá el Presidente Andrés Manuel López Obrador sus primeros cien días en el gobierno el próximo lunes. Más allá de las programadas celebraciones, empieza a ser evidente que poco a poco cala la realidad del tamaño del gobierno que encabeza.

   Algún antecesor comentó que no se conoce la verdadera dimensión del tamaño de la administración de la cual se está a cargo hasta que los asuntos empiezan a llegar al escritorio presidencial. Y es entonces cuando se tiene la sensación de comandar un portaviones.

   Quizá el Presidente López Obrador ya la tuvo, a juzgar por su dicho de que lamenta lo lento del gobierno federal. Y empieza a averiguar que, como el portaviones, el tamaño mismo del gobierno hace lento el cambiar de rumbo.

 

 

Error en la STPS, no se pide mano dura
En serio, ¿nunca oyeron del Bucareli News?
Cuidado, así actuó Anaya

   Los movimientos de huelga en Tamaulipas han traído a la memoria de algunos empresarios aquellas huelgas locas de hace más de medio siglo. Y han pedido la intervención de las autoridades de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social.

   La titular, Luisa María Alcalde ha dicho enfáticamente que la dependencia que encabeza jamás empleará lo que llamó “mano dura” contra los movimientos sindicales. Demuestra así que no entendió lo que le piden.

   Nadie en su sano juicio y en estos tiempos le pide que aplique “mano dura”, cualquiera que sea la interpretación que ella le dé al concepto, en realidad se le pide que la STPS intervenga en calidad de mediadora, de conciliadora. Y eso, en verdad, no es mucho pedir.

 

 

Lentísimo, el arranque sexenal
Guardia Nacional habemus
Acusa México en Washington

   Además de la habitual dificultad para iniciar cada nueva administración federal, el gobierno lopezobradorista debe lidiar con los efectos colaterales del recorte presupuestal, pero, sobre todo, de la “compactación” de tareas en todas las dependencias.

   La “compactación” ha significado la desaparición de subsecretarías, direcciones generales y jefaturas de departamentos, cuyas tareas se han redistribuido entre los funcionarios que se quedaron.

   Olvidaron, primero, que el despido de personal de confianza dejó indefensos a los nuevos funcionarios para hacer frente a la carga de trabajo. Y, segundo, que la capacidad de trabajo humano tiene un límite, pues nadie está obligado a lo imposible.