Café Político

 

 

¿Cuántos olvidados “Pueblo Viejo” hay?
¿Quién elije? ¿El votante o las encuestas?
¿Acepta Morena que se pudra la niñez? 

  Hasta que el obispo de Chilpancingo reveló su acuerdo con los grupos criminales de Guerrero, nadie sabía que existía Pueblo Viejo, la comunidad por la que intercedió el prelado. Y tampoco a nadie le importaba.

  Pueblo Viejo está en la ruta de trasiego de droga. Hay muchas comunidades minúsculas así a lo largo de las rutas de los narcos, en Chihuahua, Sinaloa, Veracruz y otras regiones. En ellas el poder de facto son los sicarios de las bandas criminales.

  Los presidenciables saben que a los criminales hay que sacarlos de ahí; pero la violencia es políticamente incorrecta. Así pues, a los olvidados “Pueblo Viejo”, todos, sin excepción, les recomiendan acordarse de aquello de “aquí nos tocó vivir”.

 

 

Cambió la relación México-EU
Violencia, un acertijo irresoluble
Elecciones: ¿alguien escucha al INE?

  La reconvención del Presidente Enrique Peña Nieto al mandatario norteamericano Donald Trump, quiéranlo o no, hará que la relación entre los gobiernos de México y Estados Unidos sufra un todavía imperceptible cambio.

  Con su mensaje firme al inquilino de la Casa Blanca, el Presidente Peña Nieto ha trazado un límite a lo que el gobierno mexicano está dispuesto a tolerar, lo cual ya lo comprometió a él, a su gobierno y a quien quiera que gane la elección de julio.

  A pesar de las críticas de los que tienen el cerebro cubierto de prejuiciosas telarañas, a la mayoría de los mexicanos la firmeza del mensaje le generó expectativas. Y, a corto y mediano plazo, ese límite regirá la relación con Washington.

 

 

EPN a Trump: primera llamada, primera
Oaxaca, inquieta: ¿AMLO apoya a la 22?
Por fin, aprueban la ley “antihuachicolera” 

  “Si sus recientes declaraciones derivan de una frustración por asuntos de política interna, de sus leyes o de su Congreso, diríjase a ellos, no a los mexicanos”, reprochó el Presidente Enrique Peña Nieto al mandatario norteamericano Donald Trump.

  Advirtió que México siempre ha estado dispuesto a dialogar y negociar los términos de la relación bilateral con Estados Unidos, pero también que no dejará que la retórica negativa determine las acciones del gobierno mexicano.

  Rechazó la grosera presión de Trump, pero no se dejó llevar a la confrontación directa, pero también dejó la puerta abierta a reacciones más enérgicas del gobierno mexicano. Fue primera llamada, primera.