Café Político

 

 

TLCAN: la otra opción, según Seade
Campeche está listo, Rocío Nahle
¿Matizarán las bajas salariales? 

  Ayer, en Los Pinos y en la reunión en la casa de Chihuahua y Monterrey se ratificó a la canciller canadiense Crhystia Freeland el propósito de que en las negociaciones que hoy se reanudan en Washington, se insista en la trilateralidad del acuerdo comercial.

  El tema es importante, por las declaraciones del inquilino de la Casa Blanca sobre la posibilidad de que se firmaran acuerdos bilaterales, si no se aceptan sus condicionamientos draconianos.

  A pesar de esa sintonía con el actual gobierno, el designado representante del nuevo gobierno para las pláticas Jesús Seade, al menos en dos entrevistas ha aceptado que, como recurso extremo, se podría discutir un acuerdo bilateral, para mantener vigente un acuerdo comercial.

 

 

AMLO, ¿táctico, discutir tantos temas?
Odebrecht, lo que nadie quiere escuchar
Un trascendental rol para la DEA 

  Ante la multiplicación de temas que salen para debatir de la casa de Chihuahua y Monterrey, de las oficinas del virtual Presidente Electo Andrés Manuel López Obrador, uno puede pensar que es pronto para debatirlos.

  Alguien cercano me corrigió. Me recordó que todos los temas, desde asuntos de seguridad, la descentralización, hasta lo del nuevo aeropuerto de Ciudad de México serán temas casi agotados para el uno de diciembre, cuando tome posesión el nuevo gobierno.

  Uno recuerda que, en 1981, desde Washington se “filtró” que el embajador en México sería el actor John Gavin. Se armó gran escándalo aquí, se dijeron mil y una cosas contra Gavin. Y, cuando llegó, ya se habían agotado las descalificaciones. Y fue embajador hasta 1986.

 

 

En 2019, ¿relevarán al INE actual?
El abrelatas y la guerra antidrogas
¿En serio consulta sobre el aeropuerto?
 

  Es lamentable, aunque no debería sorprendernos que en 2019 en el Congreso de la Unión se promueva una nueva reforma electoral, en cuyo proceso es muy posible que la Cámara de Diputados proceda a relevar a los actuales consejeros del INE.

  No nos sorprende, porque desde que ocurrió la primera alternancia en la Presidencia de la República, se intentó corregir presuntas irregularidades, la mayoría de las cuales siempre han estado en la calenturienta imaginación de políticos y politólogos.

  Lamentable, porque el sexenal relevo de consejeros al final de cuentas siempre es resultado de negociaciones políticas, menos esta vez, porque quienes sin duda promoverán la reforma cuentan con aplastante mayoría en el Congreso. Ni quejarse, así es la democracia.