Café Político

 

 

Hasta julio, los demonios sueltos
Santiago Nieto y aquel ranchero
COFECE: ¿quién les llamó? 

  Algunos se sorprenden por la actitud del PAN en la disputa en el Senado sobre la restitución o no del ex titular de Fepade. La sorpresa es porque en estos lances que se multiplicarán de aquí a las elecciones presidenciales se llegue a crisis institucionales.

  Y, sobre todo, por la desmemoria panista, pues parecen no acordarse de que los desplantes y los reclamos salidos de control del 2006, estuvieron a punto de generar un peligroso vació institucional: que no tomara posesión el Presidente electo Felipe Calderón.

   El encono generado por los permanentes encontronazos corren el riesgo de crear alguna otra crisis institucional, de la cual no se pueda salir sin graves consecuencias. El exhorto sería no soltar a los demonios. Nos pueden devorar a todos.

 

 

Fepade: ¿proceso político o jurídico?
Clientelismo, una práctica generalizada
Telecom: sólo mercados muy rentables 

  Hoy, cuando se reúna el pleno del Senado, se decidirá si los legisladores objetan o no el cese de Santiago Nieto Castillo en la Fepade. Sobre todo, sabremos si prevalecen los razonamientos político electorales sobre los jurídicos.

  Lo harán en voto secreto, pese a los reclamos, pues cuando Nieto Castillo fue elegido por el Senado, la votación fue secreta, porque así son las reglas cuando los senadores eligen.

  Se dirá que ha sido vulnerada la autonomía e independencia de la Fepade, inflexibles requisitos, nos dicen. Quizá alguien explique cómo que Nieto fue elegido sí, antes del proceso de elección, era asesor de la bancada del PRD. ¿Independencia de origen?

 

 

PRI: ¿el o los precandidatos?
Presupuesto, senado contrarreloj
Debido proceso, el caso Cassez 

  El calendario electoral acordado por el INE determina que a partir del 14 de diciembre se inicia el período de precampañas para quienes, dentro de los partidos, aspiran a una candidatura presidencial.

  Los augures de la política han determinado que en esa fecha el PRI habrá escogido a su candidato a la Presidencia de la República. Si así fuera estarían los priístas en un problema serio.

  Legalmente, quien fuera candidato presidencial priísta, no haría precampaña y estaría en silencio hasta el 14 de febrero, cuando acaban las precampañas. Luego habría que idear una suerte de competencia interna.