Café Político

 

 

PRI, cuando cavaron el hoyo del 18
Consejo fiscal, sí, pero no así
¿Se reunirá AMLO con Trump?
 

  Todo empezó en junio de 2016, cuando las rencillas del gabinete presidencial, los afanes por controlar el proceso de sucesión, llevaron a perder siete de las gubernaturas que se disputaban y, a poco, entregaron a Enrique Ochoa la dirigencia del PRI.

  Así, más allá de la candidatura a la Presidencia, las postulaciones de candidatos en las elecciones estatales y locales se convirtieron en un desaseado proceso, desaseado porque no intentaron siquiera negociar con los perdedores.

  Sería simplista decir que por eso perdió el PRI las elecciones del pasado domingo, pero si puede afirmarse con seguridad que esos errores explican la magnitud de la derrota, peor que la de 2006.

 

 

¡No tiren al niño con la bañera!
Disputa por lo que queda del PAN
Chiapas, dejarán la víbora chillando 

  Muchos nos dicen que a partir de hoy todo será distinto. No lo creo, aunque haya tantos que están confiados en que el ganador de la elección presidencial le cambiará a México hasta el modo de andar.

  Es probable que lo intente, pero creo que sería un error pensar que nada de lo hecho hasta hoy, por el actual gobierno y los anteriores, es digno de tomarse en cuenta y que el objetivo será un cambio radical.

  Se puede intentar, claro, puede un nuevo gobierno reinventar a México, pero no a deshacer todo, porque correría el riesgo de que por tirar el agua sucia de la bañera también tire al niño, y el niño es México.

 

 

Toda elección es trascendente
Coparmex hace política electoral
Tribunal de Tamaulipas, de parte de quién
 

  Es muy importante la elección del próximo domingo, nos dicen algunos, y tendrán razón, pues a veces olvidamos que en muchos países todavía no es una realidad que los ciudadanos puedan votar libremente para elegir a sus autoridades y aún luchan por poder hacer algo que para nosotros ya es una rutina.

  El domingo decidiremos que cambios queremos en el gobierno de la República, porque cada elección, desde hace setenta años, ha significado un cambio de rumbo de los asuntos públicos.

  La diferencia es que el próximo domingo, como ocurre desde hace 20 años, nuestro voto es el que decide que rumbo queremos para México, una decisión que antes tomaban las élites de nuestra sociedad.