Café Político

 

 

Cambió la relación México-EU
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  La reconvención del Presidente Enrique Peña Nieto al mandatario norteamericano Donald Trump, quiéranlo o no, hará que la relación entre los gobiernos de México y Estados Unidos sufra un todavía imperceptible cambio.

  Con su mensaje firme al inquilino de la Casa Blanca, el Presidente Peña Nieto ha trazado un límite a lo que el gobierno mexicano está dispuesto a tolerar, lo cual ya lo comprometió a él, a su gobierno y a quien quiera que gane la elección de julio.

  A pesar de las críticas de los que tienen el cerebro cubierto de prejuiciosas telarañas, a la mayoría de los mexicanos la firmeza del mensaje le generó expectativas. Y, a corto y mediano plazo, ese límite regirá la relación con Washington.

 

 

EPN a Trump: primera llamada, primera
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  “Si sus recientes declaraciones derivan de una frustración por asuntos de política interna, de sus leyes o de su Congreso, diríjase a ellos, no a los mexicanos”, reprochó el Presidente Enrique Peña Nieto al mandatario norteamericano Donald Trump.

  Advirtió que México siempre ha estado dispuesto a dialogar y negociar los términos de la relación bilateral con Estados Unidos, pero también que no dejará que la retórica negativa determine las acciones del gobierno mexicano.

  Rechazó la grosera presión de Trump, pero no se dejó llevar a la confrontación directa, pero también dejó la puerta abierta a reacciones más enérgicas del gobierno mexicano. Fue primera llamada, primera.

 

 

Cuando México se levantó de la mesa
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  No es el despliegue de guardias nacionales en la frontera, sino el tono grosero y ofensivo con que lo anuncia la Casa Blanca, en un paso más de las tácticas electorales de Donald Trump, en humillante menosprecio de México. Todos, casi sin excepción, esperamos una respuesta del gobierno de México, enérgica y orgullosa.

  Hace 29 años, funcionarios de un gobierno mexicano asfixiado por la deuda externa, la renegociaban en Washington. Los grandes bancos acreedores actuaban con grosera intransigencia.

  La opción era declararse en default con sus brutales consecuencias económicas, mas ante la intransigencia, el gobierno de México ordenó el regreso de sus negociadores. Intervino la Casa Blanca, los banqueros de pronto hicieron concesiones y se renegoció la deuda externa. A veces hay que arriesgar.