Café Político

 

 

El peso de la palabra presidencial
¿Si entienden su rol los del “gabinete”?
¿Dónde venden semillas de cannabis? 

  Es natural que a cuatro días de las elecciones el virtual Presidente Electo mantenga los reflejos propios de la campaña y aún conceda las llamadas entrevistas ¨de banqueta¨, tan riesgosas.

   Curtido por dos décadas de campañas, no les teme y las disfruta, a la vez que aprovecha para enviar mensajes, marcar temas y definir agendas diarias, pero es tiempo de reflexionar sobre lo que ya no es.

  Ya no es candidato, por lo tanto, quizá sea tiempo de repasar algunos consejos de uno de sus héroes históricos, como el general Lázaro Cárdenas del Río, quien advirtió que el paso de la palabra presidencial es formidable e invitó a no olvidarlo.

 

AMLO: ¡usted ya pertenece a la Nación!
Morena, ¿cómo administrará la hegemonía?
Con los foros de seguridad se gana tiempo 

  Es comprensible que a tres días de las elecciones prevalezcan inercias de campaña. Personalmente creo que hay narrativas que deberá repensar Andrés Manuel López Obrador, como la de las aeronaves, que a la larga resultará muy costoso.

  Sin embargo, debe repensar eso de desplazarse como cualquier ciudadano y, claro, sufrir las dificultades de tráfico y riesgos de cualquier ciudadano, pues ya no lo es, tiene que tener seguridad.

  Como el próximo Presidente de México usted ya no es dueño ni siquiera de su integridad física. Basta con que mida las terribles consecuencias políticas, económicas y sociales si algo le ocurre al próximo Presidente de México.

 

 

PRI, cuando cavaron el hoyo del 18
Consejo fiscal, sí, pero no así
¿Se reunirá AMLO con Trump?
 

  Todo empezó en junio de 2016, cuando las rencillas del gabinete presidencial, los afanes por controlar el proceso de sucesión, llevaron a perder siete de las gubernaturas que se disputaban y, a poco, entregaron a Enrique Ochoa la dirigencia del PRI.

  Así, más allá de la candidatura a la Presidencia, las postulaciones de candidatos en las elecciones estatales y locales se convirtieron en un desaseado proceso, desaseado porque no intentaron siquiera negociar con los perdedores.

  Sería simplista decir que por eso perdió el PRI las elecciones del pasado domingo, pero si puede afirmarse con seguridad que esos errores explican la magnitud de la derrota, peor que la de 2006.