Café Político

 

Vive semanas cruciales el PRI
TLCAN: ¿la salida de emergencia?
PAN: ¿fue inofensivo rasguño?

  La reunión del Consejo Nacional a que convocó el dirigente nacional del PRI Enrique Ochoa puso nerviosos a muchos de los partidarios de los distintos aspirantes a la candidatura presidencial del tricolor.

  Seguramente el dirigente priísta sabe – y si no alguien ya se lo advirtió- la postulación del candidato presidencial es una que exige de consensos y un error puede ser costoso.

  Hay que construir acuerdos con las fuerzas del partido, tantas y a veces tan contradictorias. Eso exige paciencia, serenidad, pero sobre todo generoso realismo para evitar una fractura que sería letal a ocho meses de las elecciones.

 

La renuncia, ¿intriga del PRI?
Damnificados: vías paralelas
AMLO y aquella reforma a Pemex 

  Acusan senadores panistas, igual que otros actores políticos, que la renuncia de la señora Margarita Zavala es maniobra que le atribuyen al PRI de Enrique Ochoa para interferir en la vida interna del PAN.

  Argumento que esgrimen muchos en la opinión publicada. Quien esto escribe no lo sabe, pero tampoco es algo que deba sorprendernos, pues no sería la primera – ni la última vez- que un partido busca sacar provecho de las dificultades del adversario.

  ¿Acaso las gestiones con gobernadores priístas de la profesora Elba Esther Gordillo contra Roberto Madrazo y a favor del PAN en 2006 no fueron interferencia?  

  Seamos realistas, así es la política y, sobre todo, la política electoral, implacablemente despiadada. Aquí y en China.

 

2018: Reto a tejedores de escenarios
TLC: en Washington la definición
La avalancha de los “independientes”

  La renuncia de Margarita Zavala y la permanencia de Mancera en CDMX forzó a los cabalistas de las elecciones presidenciales a volver a la mesa de diseño para intentar trazar, ooootra vez, lo que según ellos sería el resultado en julio de 2018.

  Difieren en cuanto a quien gana con los actuales reacomodos. Unos dicen que gana López Obrador. Otros que gana el PRI. Sin embargo, todos tejen escenarios que ajustan las conductas ciudadanas a cada hipótesis.

  Ejemplo. Difícilmente habrá públicas y masivas deserciones panistas, pero nadie puede asegurar ni siquiera que se reconcilian con el progresismo de la izquierda. Y, claro, menos afirmar que votarán a ciegas.