Café Político

 

 

¿Bendita o maldita la vecindad con EU?
Ganaron, libres los asesinos de normalistas
¿Quiebras? ¿Cuánto le costarán al IPAB?

   En octubre de 1993, cuando ya estaba firmado el TLCAN con Estados Unidos, el viceministro de Comercio de Corea comento a este reportero: “México es privilegiado, ¡qué no daríamos nosotros por una frontera de sólo 50 kilómetros con Estados Unidos.

   Entonces, como ahora, se alegaban temas de “soberanía”, clara señal de una negación de la realidad geográfica, la tendencia a considerar la irremediable vecindad desde la perspectiva porfirista de “pobre México, tan cerca de los Estados Unidos”.

   Para aquel viceministro coreano la vecindad con los norteamericanos era una bendición. Quizá por eso el Presidente López Obrador explicó que es de sentido común no desaprovechar la vecindad. Ah, pero el sentido común es el menos común.

 

 

Lo que faltaba, fiscalía electoral jurásica
¿Quiénes malinformaron al Presidente?
La pandemia afecta las fiestas de Morena

   La Fiscalía Especializada para Delitos Electorales enviará agentes del Ministerio Público “bien entrenados” mucho antes de la jornada electoral de 2021, afirma el titular José Agustín Ortiz Pinchetti.

   Se supone que para “vigilar” a las autoridades estatales y locales y prevenir violaciones a la ley. Aunque no detalle cómo “vigilarían” los agentes, puede aceptarse que el fiscal para delitos electorales trata de cumplir con su tarea.

   Preocupa, empero, que también afirme que al Presidente López Obrador “le quitaron dos veces la Presidencia”. Con todo respeto, esa es la declaración de un activista político que, como autoridad, se dispone a contaminar las elecciones.

 

 

Integración México-EU, ruta obvia
Va lento la red bancaria del Bienestar
CSI: los técnicos forenses de CDMX

   Son muchos quienes creen inoportuna y riesgosa la visita del Presidente Andrés Manuel López Obrador a Washington. Aducen que es probable que gane la elección de noviembre el demócrata Joe Biden, quien tomaría represalias.

   Quienes así piensan subestiman el interés estadunidense en consolidar el gran bloque de Norteamérica, como plataforma para enfrentar los retos de la geopolítica pospandemia. Interés que, pese a todo, comparten republicanos y demócratas.

   Recordemos a Clinton, que no impulsó inmediatamente la aprobación del TLCAN por no darle un triunfo a su antecesor republicano, pero a pocos meses peleó para que el Congreso lo aprobara. Ganó el pragmatismo característico de los norteamericanos.