Café Político

 

 

Washington, necesario no improvisar
A prueba los programas del Gobierno
Durazo, aprender de errores ajenos

   Sería insensato que el Presidente Andrés Manuel López Obrador desairara la invitación a visitar la Casa Blanca hecha por el Presidente estadunidense Donald Trump, por realismo y conveniencia.

   El realismo de reconocer la ventaja de la vecindad con Estados Unidos, por la cual tantas naciones harían lo que fuera. La conveniencia de fortalecer la relación comercial del T-MEC, de la cual depende mucho del futuro económico mexicano.

   Si asiste Canadá, será como atrasada celebración por el T-MEC. Ebrard debe acordar la agenda, para no improvisar, pues, según Kissinger, una reunión de Jefes de Estado es confrontación de egos. Improvisar puede tener graves consecuencias.

 

Por la crisis, enlistan a la Dama de Hierro
Serios pendientes de Luisa María Alcalde
Las brigadas de Morena acosarán al INE

   Como novela por entregas, ayer en Palacio Nacional se reiteró en anuncio de que, ahora sí, serán presentadas denuncias contra las llamadas “factureras” que presuntamente son parte de un esquema para defraudar millones al fisco.

   Habló la titular del SAT, Raquel Buenrostro, de reconocida capacidad e integridad, quien informó a las empresas que usaron a las factureras se les tratará por separado, pues se calcula que si negocian se recuperarían hasta 50 mil millones de pesos.

   Urge ese dinero para los programas del Gobierno, dijo la señora Buenrostro, con lo cual dio un atisbo de cuanto crujen ya las costuras de las finanzas públicas presionadas por las prioridades de la 4T.

 

 

¿Resucitarán la democracia dirigida?
Vendrán purgas en el gobierno de la 4T
Difuso e ilegible, el estado de bienestar

   Las referencias presidenciales, crecientemente críticas, a las autoridades electorales, particularmente al Instituto Nacional Electoral, aunque capeadas por las narrativas de austeridad, empiezan a preocupar, pues no está claro cuál es el propósito.

   Las instituciones electorales son perfectibles, pero es un despropósito asegurar que no son garantía de elecciones libres, porque las garantizan desde hace casi un cuarto de siglo. Lo sabemos quiénes conocimos a la “democracia dirigida”.

   Aquella que en 1988 dio la senaduría del DF al PRD, pues el panista ganador podría en seis años ser fuerte candidato presidencial. Así se organizaban y controlaban las elecciones y sus resultados. ¿Quieren resucitar esa “democracia dirigida”?