DOMINGO

Mismas energías

   Sería necio negar que cuando haya pasado la pesadilla de la pandemia del coronavirus, dentro de tres, seis u ocho meses, según cuál cálculo sea acertado, nada será igual en México, ni en lo económico, ni en lo social, ni en lo político.

   No sabemos cuán profunda sea la crisis que tenemos encima, no sólo por la pandemia, sino por la recesión mundial, a cuyos efectos es imposible se sustraiga México.

   Tampoco sabemos los efectos sociales y políticos de esa crisis.

   Mientras los políticos se desvelan por saber cuántos votos más o menos tendrán sus partidos y candidatos, a la población le angustiará la diaria sobrevivencia, como históricamente ha ocurrido.

   Ojalá y que, en la solución a los problemas de los mexicanos, de los más pobres, de las clases medias bajas en la informalidad y de las clases medias en la formalidad, se gasten las mismas energías que desde hoy se gastan los fanáticos en sus fanáticas querellas.