En campaña presidencial

  Debemos aceptar que ya está en marcha la campaña por la Presidencia de la República, así que durante los siguientes catorce meses nada de lo que digan, hagan o dejen de hacer los actores políticos, los partidos, las organizaciones de la sociedad civil, la formaciones sindicales y empresariales será ajeno a esa competencia que, como siempre definirá el futuro de la República durante los seis años que dure el próximo inquilino de Los Pinos.

  Nunca como en épocas de campaña es más cierta aquella frase de Tocqueville: “… más que las ideas, a los hombres los separan los intereses”.

  Y en México coexisten muchos intereses, porque, a pesar de nuestros problemas, los ancestrales y los actuales, la Nación no se detiene. A diario trabajan en todos los sectores de la economía millones de mexicanos y mexicanas. Ni la violencia lo impide, porque la vida fluye.

  Aceptemos pues que los siguientes catorce meses los ciudadanos de a pie estaremos sujetos a un bombardeo de propuestas, mentiras, engaños, despropósitos y exageraciones, todas con el propósito de mover lo mismo las emociones y aspiraciones que los resentimientos y el rencor, y no pocas veces el odio.

  Sólo recordemos que quienes se dejan invadir por el resentimiento y el odio, terminarán con el alma no sólo envenenada, sino también vacía.