Agenda personal

  Nunca como ahora ha tenido vigencia de la frase de Winston Churchill: el problema de esta era es que nadie quiere ser útil, todos quieren ser importantes.

  Así es como se ventilan los asuntos públicos en los medios, con quieren ser importantes, no útiles, a veces ni siquiera a su propia causa.

  Se multiplican aquellos que denuncian, acusan, señalan o hacen diagnósticos catastrofistas. Y en muchos casos críticas desmesuradas.

  Tales quejas, en realidad, no tienen como objetivo que se corrijan situaciones o que se haga justicia. La única finalidad de muchos, más de los que creemos, es su aparición en los noticieros de radio y televisión o en algún diario.

  En esta democracia nuestra, la cual según a quien lea o escucha, amable lector, está agotada, está disminuida, ha fracasado o necesita de cirugía mayor, todos los personajes de la política, de las ONG, de la academia y hasta de grupos empresariales traen bajo el brazo su agenda.

  Son agendas personales; pero nadie trae bajo el brazo la agenda de la Nación.