Lo que cuenta es ganar

  El libre flujo de ideas que trajo la transición democrática ha tenido un efecto colateral que no todos previeron.

  Ahora son más difíciles de disimular las ambiciones de poder. Conste, es legítimo aspirar a ocupar una posición pública, pero no siempre se puede disimular la carencia de escrúpulos de algunos, quizá más de los que se cree, dispuestos a todo para alcanzar sus objetivos.

  Arremeten y amedrentan a quienes se les oponen. Con descaro tratan de dinamitar a las instituciones. Por ahora a las instituciones electorales, cuya neutralidad legal les incomoda.

  No les importa el daño que se cause a la Nación. Están seguros que ellos podrán repararlo y usarlo en su beneficio cuando lleguen al poder.

  Practican la filosofía de Roy Cohn. Cohn fue el consejero jurídico del senador MacCarthy, aquel que sembró el terror en las élites liberales estadunidenses con su persecución de “izquierdistas” y comunistas, apoyado muchas veces sólo en suposiciones y conjeturas.

  Pues bien, Roy Cohn, quien también fue mentor de Donald Trump, tiene una frase que resume de alguna manera mucho de lo que ahora vivimos en México.

  “… Las reglas del juego no cuentan, lo que cuenta es ganar”.