Una sociedad más hostil 

A estas alturas, a 240 días de la elección presidencial, todos los actores políticos y, ciertamente los actores económicos deben tener claro que lidiarán con una sociedad más hostil, a veces belicosa, porque las declaraciones, posicionamientos, manifiestos de diversos sectores de la sociedad están y estarán en permanente esfuerzo por apelar a las emociones de los potenciales votantes.

Nada nuevo, de eso se tratan las campañas electorales en todas las democracias: de apelar a las emociones, no a la razón de los votantes.

Un ejemplo está en el frente de ONG formado para presionar al Congreso y al Ejecutivo para logra que los nombramientos pendientes se apeguen a sus reglas, no necesariamente a las que fijen las leyes.

Las ONG han sido un grupo de presión que, para bien o para mal, llegó para quedarse, porque ye se colocaron en el paisaje político y nada impedirá que sigan ahí.

Como todo grupo de presión, algunas representan concretos intereses económicos, otras, intereses políticos, y el resto los intereses y proyectos personales de sus dirigentes.

Es inútil satanizarlas, llegaron para quedarse. Sólo hay que verlas como son, ni idealizarlas y tampoco creer que representan a toda la sociedad o que pueden ser algo así como un Comité de Salud Pública.