Carecen del sentido de Estado

  En todas las democracias, sean presidenciales o parlamentarias, hay desencuentros entre las fuerzas políticas, gritoneos y, a veces hasta puñetazos.

  Igualmente se generan movimientos de diversas agrupaciones, por intereses económicos o ideológicos, que con diversas manifestaciones públicas tratan de presionar para alcanzar sus objetivos.

  Tal movimiento es el que desde las más heterogéneas ONG se ha conformado para intentar forzar a que el nombramiento del Fiscal General de la República se ajuste a sus intereses.

  En su afán de proteger su imagen personal del embate periodístico sufrida hace unas semanas, el dirigente nacional del PAN se ha trepado a este movimiento y lo ha convertido en la razón del quehacer de todo el partido.

  Esa es la razón de la desagradable confrontación con los senadores calderonistas en el Senado y, sobre todo, de que la bancada panista en la Cámara de Diputados impida que se instale la mesa directiva para el nuevo período de sesiones.

  No es acción menor, porque sin mesa directiva, no hay artículo constitucional ni reglamentación del Congreso que prevea como continuar las tareas de un Poder de la Federación, lo cual puede tener como resultado la parálisis de las actividades legislativas.

  Es posible que en el crispado ambiente político y social actual tal acción no tenga ningún costo para Anaya y sus fieles; pero uno se pregunta si por intereses y ambiciones personales puede interrumpirse la continuidad de las instituciones.

  Si, por intereses ideológicos o económicos, la agrupación de ONG que respalda tal acción, mostrarán que, pese su discurso, carecen del más elemental sentido del Estado y, peor, muestran la falsedad de su cacareada vocación democrática.