Quisieran ver el futuro

  Los trágicos saldos del sismo del pasado jueves – viviendas destruidas, infraestructura dañada y miles de damnificados-, no han logrado disipar los efectos de la siembra del resentimiento, del odio y el rencor a que se han dedicado los grupos de interés, políticos y no políticos.

  En ese desagradable clima ha empezado legal y constitucionalmente el proceso electoral de 2018. Así a nueve meses y semanas de la elección presidencial, ha ocurrido un reacomodo de fuerzas que, según los analistas, hace concluir que en la elección los contendientes serán tres agrupaciones políticas: el Frente Ciudadano por México, Morena y el PRI.

  Por esa misma razón hay una avalancha de especulaciones sobre quiénes ganarán en las elecciones.

  Toda especulación, no importa cuán razonada y lógica suena, no puede prever acontecimientos, emociones sociales y menos cuál será la reacción de la mayoría de los votantes el día de las elecciones, y sobre todo su ánimo que, a juzgar por lo ocurrido hasta ahora, será un ejercicio en escatología.